martes 28 de junio de 2011

Al rescate de nuestra identidad y de un esmoquin

Columna publicada en "El Heraldo" Junio 28 de 2011

Por: Ricardo Buitrago C.

Ahora entiendo el porqué de nuestra apatía hacia la ciudad, la incultura que le profesamos, y el desapego por ella. Lo comprendí mejor cuando leí la columna de Cecilia López: “Como mosco en leche”. Caí en cuenta, entonces, que la identidad que nos caracterizaba se ha perdido a tal punto que la columnista equivocadamente piensa que asistir a un baile de gala con esmoquin tropical es un exabrupto.
Y no… despropósito es lo contrario: el que una sociedad pierda su naturaleza, costumbres y esencia, y deambule sin alma en pos de conductas foráneas por incapaz de acoger las propias. Es que ocultar su raigambre y no exhibirla con orgullo es no quererse a sí mismo y… si no nos queremos nosotros, ¿como vamos a querer la ciudad?
El hechizo del mar Caribe, que con su colorido y calidez moldeó nuestro carácter, nos hizo expresivos, abiertos, alegres y deliberantes. Hasta al color le ponemos sabor. Esa es nuestra identidad, que incluye vestimenta propia de nuestra cultura, clima  e idiosincrasia, y que adoptó como traje de gala el elegante y vistoso esmoquin tropical, de generalizado uso, hasta que se nos dio por imitar interioranos con la utilización del negro.
Así, pues, que se equivocó la ex ministra, y prestigiosa columnista, cuando criticó y quiso hacer burla del Ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, porque asistió con esmoquin tropical a un evento social en la ciudad.
A donde fueres haz lo que vieres, dice el refrán; o por lo menos lo que crees que allí se ve, agrego yo; y así actuó el Ministro cuando vino al matrimonio del joven Carlos F Galán. El no sabía de nuestra pérdida de identidad, costumbres, y tradición, y pensó que, como había sido hábito ancestral, a las fiestas de gala se asistía con el atuendo que el clima y la personalidad habían adoptado en el pasado.
Error en la simbología utilizada y en la apreciación de las costumbres cometió la Dra. López cuando afirmó que Vargas Lleras quedó como mosco en leche. Quienes así lucían eran los que venían a nuestras fiestas con esmoquin negro y, cual oscuro insecto, resaltaban entre la blancura del atuendo tropical
Registros fotográficos de épocas pasadas muestran que en las fiestas elegantes la totalidad de los asistentes se engalanaban con el vistoso atuendo Caribe. En las memorias del Country Club, por ejemplo, aparece fotos del baile en honor del entonces presidente Roberto Urdaneta en la que todos los concurrentes, incluyendo al mandatario, entre quienes se distinguían Evaristo Sourdis, Luis Carlos Baena, Rafael Vásquez y Alfonso de Mares, vestían el majestuoso traje blanco. 
Aunque pocos siguen esa costumbre: entre ellos Antonio Celia, sus hijos, Mario Sojo, Francisco Posada, Pepe Certain, J.M. Ruiseco, este columnista y otros que se me escapan, es equivocado afirmar que en las fiestas de gala en el Caribe colombiano “si no es con esmoquin negro es con guayabera de manga larga”. El primero no es costumbre vernácula, sino importada, y la segunda es Caribe, pero no guarda la majestuosidad para la gala. Vargas Lleras hizo honor a una tradición nuestra y nos dio ejemplo. Vamos a imitarlo recuperando identidad y con ella el esmoquin tropical. A la Dra. López, mi saludo y mi respeto.

martes 14 de junio de 2011

Aeropuerto, concesión, tráfico y competitividad


Columna publicada en "El Heraldo" Junio 14 de 2011


 
Por: Ricardo Buitrago C

La Aerocivil ha resuelto terminar la concesión del aeropuerto Ernesto Cortissoz, vetar al concesionario actual, y asumir su manejo.

Quienes con esa decisión brincan en un solo pie de la alegría, no se han dado cuenta que producto de esa determinación y la improvisación de la burocracia centralista, se adopta una peligrosa interinidad y statu quo en el manejo y condiciones del aeropuerto por un largo periodo de tiempo.
Antes de dos años no se conocerá el nuevo concesionario, y no hay certeza sobre el futuro devenir de la terminal aérea. La Aerocivil, a pesar de la proximidad del vencimiento de la concesión, en una muestra de inoperatividad e ineficiencia, no tiene ni elaborado el pliego de condiciones de una nueva licitación, ni claridad sobre sus condiciones. ¿En esas manos queda nuestra terminal?
No pretendo defender el desarrollo de la concesión por parte de Acsa. No tengo ni ese interés, ni validos argumentos para hacerlo. Más bien me valgo de la circunstancia para abordar el tema de la competividad aeroportuaria de Barranquilla y la Región y su dependencia del tráfico, buscando demostrar que la enfermedad no está en las sabanas.
Que se bajen de la nube quienes piensan que por el solo hecho de sacar un concesionario o mejorar un supuesto deficiente servicio, las condiciones de competitividad del Cortissoz van a cambiar radicalmente, y se coloque a niveles de El Dorado de Bogotá, el José María Córdoba de Rionegro, o el Bonilla Aragon de Cali, para que las aerolíneas que se han ido y las rutas que se han quitado regresen.
Las características, tamaño y condiciones de una infraestructura aeroportuaria son, amigo lector, la consecuencia de un tráfico que la zona en que se encuentra establecida genera. La terminal, por mas comodidades y servicios que tenga, no genera el trafico per se, pues este es consecuencia de las particularidades y potencialidades del entorno en que el aeropuerto se ubica. Vale decir: económico, industrial, turístico etc.
A las líneas aéreas, no las atrae ni los hitos de  “Puerta de oro” o “Cuna de la aviación comercial” con los que nos quedamos soñando, sino un movimiento de pasajeros y carga que económicamente hagan viable y rentable su operación. Y… no nos llamemos a engaño: con tan solo 1.700.000 viajeros anuales, estamos por debajo de los 2 millones que mueve Cartagena y muy distantes de los 3.5 de Rionegro , los 3.3 de Cali y los15  de El Dorado.
Insistir en el ‘Ernesto Cortissoz’ como aeropuerto regional es utópico y mezquino, cuando Cartagena tiene más tráfico, y hacia el dinámico corredor urbano y económico que se ha venido dando entre las dos ciudades propenden desarrollos futuros.
Barranquilla y Cartagena deben apartarse de parroquialismos y mezquindades, pensando que cada una por su lado podrá ser un “hub” de aviación o, de acuerdo a nuevos conceptos, una aerotrópolis, contando con que sus aeropuertos, donde están, les podrán servir para ello.
Si queremos ser competitivos con las terminales del centro del país, debemos unirnos y desempolvar el mega aeropuerto entre las dos ciudades recientemente satanizado. ¡De lo contrario, con o sin concesionario, seguiremos en la retaguardia!

viernes 3 de junio de 2011

¿Bases militares en los parques?


Pildorita publicada en El Tiempo "Lectores escriben" el 3 de Junio de 2011

El absurdo fallo del Consejo de Estado condenando a la Nación por las consecuencias del cruento ataque subversivo a Las Delicias, a más de desmoralizar a las Fuerzas Armadas, tiende a limitarlas en su accionar en beneficio de los terroristas. Para que el Estado no "cree la situación objetiva de riesgo por la existencia de la base en un ámbito espacial, de orden público y de posibilidades de defensa y protección limitado", como reza la sentencia, las bases militares tendrían que establecerse en los parques de las ciudades y no en la espesura de la selva, en donde se esconden los facinerosos.
Ricardo Buitrago Consuegra