martes 31 de mayo de 2011

El porqué de los problemas del Puerto.

Columna publicada en "El Heraldo" Mayo 31 de 2011

Por: Ricardo Buitrago Consuegra 

¿Cómo va a hacer uso Barranquilla de la ventaja comparativa de tener la inmensidad del mar y la grandeza del Rio Magdalena si la desembocadura de este en bocas de ceniza se está sedimentando? Es la pregunta concluyente de la conjugación de varios editoriales, noticias, comentarios y declaraciones que sobre este tópico han aparecido recientemente en este diario.

Y… si retomando una parodia que me inventé, en un artículo anterior, sobre un infante en la edad de los porqués; siguiéramos preguntando: ¿Por qué se sedimenta la desembocadura? Sencillo: no se le hace mantenimiento, Y…¿Por qué? acotamos como lo haría el niño. La razón: El gobierno a través del Ministerio del Transporte y por conducto de Cormagdalena no le apropia los recursos. ¿Por qué? Vuelve y juega la pregunta. Porque nos miran con indiferencia, y mezquindad. ¿Por qué? Atormenta la insistencia. Porque nuestra dirigencia no fustiga, no es beligerante, no hace valer nuestros derechos. Y aquí acabo con la parodia, no invento más preguntas.  

En un país de regiones, con marcadas diferencias socio culturales entre ellas, al existir un gobierno con mayoría de integrantes andinos, cuando desde la distancia miran al Caribe lo hacen con miopía deliberada. Y… al no haber quienes les obliguen a ponerse gafas correctivas, la borrosa visión se convierte en ceguera hacia nuestras necesidades apremiantes.  

No obstante, por censurable que sea la actitud centralista, no podemos endilgarle a ella toda la causa de nuestros males. La desidia durante  años ha hecho que no solamente sea el puerto de Barranquilla el que se deteriora; hasta la propia autoestima la hemos tirado al suelo. No nos estamos queriendo a nosotros mismos. 

No puede ser que nuestros problemas se queden simplemente en denuncias mediáticas quejumbrosas y permanezcamos cruzados de brazos a la espera que desde el gobierno central se nos resuelvan. 

En el caso del puerto de Barranquilla, que es la vida de la ciudad y de el pende su desarrollo, el toro hay que cogerlo por los cachos. Así, si prevalece la interpretación del Ministerio de Transporte de que las obligaciones a cargo de la Nación en el canal de acceso deben ser cumplidas por Cormagdalena, es necesario entonces que la dirigencia regional tenga una mayor injerencia y preponderancia en las acciones que esa Corporación desempeña, y no que nos quedemos impávidos viendo deterioro de las condiciones de navegabilidad del canal de acceso. 


Enhorabuena la dirigencia gremial ha entendido que solo con una reingeniería al funcionamiento y objetivos de Cormagdalena podremos mejorar la navegabilidad en el Rio, para lo cual con justificada razón aspira a que el nuevo director sea oriundo de la ciudad. Ello debe ser un propósito común. Para el puerto de Barranquilla, a más de la importante representación del Ing. Carlos Rosado en Invias, la dirección de esa corporación es vital. 

Ahora que no vengan los “loquitos” fabricantes de inquinas, con sus acostumbrados rifirrafes a bombardear a los aspirantes, que los hay de grandes calidades, por provenir del sector gremial y empresarial al que tanta animadversión le han tomado. ¡Un frente común en defensa del puerto es necesario!

martes 17 de mayo de 2011

Invitación a cambiarle el rumbo a Cormagdalena

Columna publicada en "El Heraldo" Mayo 17 de 2011


Por: Ricardo Buitrago C

La salida de Botero de la dirección de Cormagdalena no se puede convertir en un hecho trivial circunscrito a si su remplazo se llame Augusto, Antonio, o Enrique.

Mas importante, que un nombre, es el nuevo derrotero que el Gobierno Nacional, en acopio a la constitución, debe darle a esa institución a lo cual la dirigencia regional se obliga a coadyuvar debatiendo y poniendo sus puntos de vista sobre el tema. ¡A eso los invito!

Cormagdalena no puede seguir convertida, como hasta ahora, en colcha de retazos dedicada a ejecutar jarillones y terraplenes, -útiles y necesarios, por cierto- en poblaciones rivereñas, desviando la función planificadora de ente supraterritorial que el constituyente le abrogó, cuando tuvo la grandeza de incluir en la Carta Magna el manejo de la cueca del Rio Grande de la Magdalena, como factor primordial en el desarrollo del país.

El constituyente entendió que las decisiones sobre la cuenca del Rio Grande de La Magdalena, en cualquiera de los puntos de su vasta extensión, no se pueden tomar en forma aislada, pues lo que pasa aguas arriba repercute aguas abajo y dado su tamaño, deterioro, y la diversidad de entes territoriales que en ella intervienen, demandaban la existencia de un ente administrativo que abordara integralmente su administración. ¡Y así lo concibió!

En efecto: no puede ser más precisa y explicita la descripción de la Corporación inserta en el artículo 331 de la constitución nacional que así reza: “Créase la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena encargada de la recuperación de la navegación, de la actividad portuaria, la adecuación y la conservación de tierras, la generación y distribución de energía y el aprovechamiento y preservación del ambiente, los recursos ictiológicos y demás recursos naturales renovables”.

Las características constitucionalmente descritas, la enorme extensión de la cuenca, su generación de riqueza (85% del PIB) y concentración poblacional (80%), constituyen de hecho, una institución suprarregional de planificación de tal envergadura, que solo seria superable por Planeación Nacional.

No obstante en la práctica, la Corporación hoy actuante, en nada se compadece con el organismo que la constitución pretendió, puesto que por una parte el territorio definido por la Ley reglamentaria 161 de 1994 no corresponde al de la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena creada constitucionalmente, mientras que por otra como mayores poseedores de sensibilidad en el manejo del Rio, en el Caribe colombiano, miopes, sumisos y pusilánimes, no hemos sido capaces de exigir un organismo con los alcances y envergadura previstos en la Carta Magna.

Como receptores, por ubicación geográfica, y dolientes de las repercusiones y avatares de un deficiente y negligente manejo der Rio nos llegó la hora de pellizcarnos, pues el debate sobre Cormagdalena hay que promoverlo no desde la óptica de un cambio de dirección, sino de su estructura y funcionamiento, en acuerdo a las necesidades imperantes y a lo contemplado constitucionalmente. ¡Es el momento de abordar el tema! ¡Nuestra injerencia en el manejo del Rio es una necesidad!

martes 3 de mayo de 2011

Idiotas útiles “a pájaros que disparan a escopetas”

Columna publicada en "El Heraldo" Mayo 3de 2011


Por: Ricardo Buitrago C

Con intervenciones a su favor, a través del tiempo, Cormagdalena ha mostrado tener gran empatía con el polémico exministro del gobierno Samper, Morris Harf, objeto de grandes investigaciones y escándalos a partir de la década de los noventa.

Hoy, en disputa que Harf tiene con la Sociedad Portuaria Regional de Barranquilla sobre una supuesta vía que él afirma la SPRB cercenó, nuevamente, la Corporación tomó partido en favor del cuestionado exministro.

Se pasó por la faja Cormagdalena el que diferencias entre particulares deberían ser dirimidas por autoridades competentes sin que recursos del Estado sean utilizados en favor de uno, y menos que agazapados bajo ese caparazón, por intermedio del abogado Camerano, contratado para el efecto, saliera en desbordada diatriba difamante a lanzar injurias en contra de respetables instituciones nacidas de nuestras entrañas, tratando de convertir en un asunto de interés público la disputa de un espacio estratégico entre dos empresas.

Y como aquí hay expertos en hacer de idiotas útiles, áulicos de quienes se creen reyes cívicos salieron nuevamente a hacerles eco estigmatizando a personas e instituciones, para lo cual involucraron a la Cámara de Comercio, el Distrito, al Director de Invias y a respetables y connotados dirigentes locales haciéndoles el juego a quienes su azaroso pasado, que no nosotros, les dejó huellas indelebles, por no ser precisamente dechado de virtudes éticas.

Refresco memorias, a los desmemoriados, recordando cómo fue que hacia 1996 se dieron los bochornosos escándalos en los que, siendo ministro, se vio involucrado Morris Harf, y como en su auxilio, en forma vergonzosa y aberrante, salió Cormagdalena:

El escándalo empezó con un cobro jurídico que su colega de Defensa le inicio a Harf, al que se le adicionaron: investigaciones por afectación del erario público en la contratación de aviones particulares, usufructo ilegal de bienes del Estado, favorecimiento en otorgamiento de concesiones carboníferas, y llego al clímax cuando, según informaciones periodísticas de la época, la cifra adeudada por su empresa Atlalntic Coal, la mayor parte a organismos del Estado, alcanzó los 42.000 millones de pesos.

Entonces, el incumplimiento de particulares con el Estado no fue objeto de derogatorias, ni mediáticamente se pidió sangre en la arena, por el contrario, apareció la benevolente Cormagdalena, y para que la sociedad de Harf atendiera sus cuantiosos pasivos le otorgó una discutida concesión portuaria, de la que ahora nace la litis con la SPRB

No pretendo que al señor Harf se le desconozcan los derechos que él cree tener, ni afirmar que sus negocios, así en materia ética hayan sido polémicos, no estén enmarcados dentro de la legalidad, pero tampoco se puede aceptar que, en defensa de los mismos, se arrase con la honra y buen nombre de instituciones y dirigentes de la ciudad, utilizando un organismo como Cormagdalena, cuestionado en su funcionamiento.

Ya esta bueno que sigamos utilizando la antropofagia desbordada para descalificar y deshonrar personas, en detrimento de nuestra propia imagen, haciéndole juego a “pájaros que disparan a escopetas”.