Columna publicada en "El Heraldo" Marzo 22 de 2011
Por: Ricardo Buitrago C.
Ya esta bueno, vamos a pellizcarnos, así que se cierra el telón… la función ha terminado… el circo levanta su carpa y esperemos olvidar ese bochornoso espectáculo montado por una trinca que, pretendiendo bombardear una institución, terminó exacerbando pasiones políticas, sociales, económicas y de toda índole, en un debate que se encaminó, utilizando conjeturas y perversas suposiciones, a descalificar y deshonrar personas, que no ideas, ejecutorias y actuaciones.
Me refiero por supuesto a la discusión sobre el cambio del proyecto del Centro de Ferias y Convenciones de La Loma a Peldar y a los cuestionamientos que por ese hecho se le hicieron a la Cámara de Comercio y a sus directivos.
Cavilando sobre ese suceso, me surgió la pregunta con que titulé esta columna: ¿Y ellos como lo hacen? Ellos, es el referente de otras regiones del país, que en su afán de ofrecer sus territorios como alternativas viables para los desarrollos industriales, comerciales y exportables, vienen trabajando, en armonía con sus Cámaras de Comercio como gestoras y guías, en procura de mejorar sus infraestructuras.
Como ejemplo, cito dos titulares de periódicos nacionales de diferentes épocas: “Nace hoy gigantesco centro de eventos para el pacifico” tituló el 7 de Noviembre de 2007 el diario capitalino El tiempo a cuatro columnas, y así reza en el desarrollo de la noticia: Según proyecciones de la Cámara de Comercio de Cali, que materializó el proyecto…. Aquí va el otro: Bogotá tendrá nuevo Centro Internacional de Convenciones tituló Portafolio el pasado 8 de marzo y esto dice: La Cámara de Comercio de Bogotá, Corferias, el Distrito y el Gobierno Nacional …
¿Cómo hacen ellos para impulsar su progreso en asocio con sus Cámaras de Comercio sin esos bochornosos rifirrafes? Esa es la pregunta del millón.
En busca de respuesta no valido, por peregrina, perversa y ofensiva, la tesis esgrimida en forma recurrente por quien se dice vocero de Visión Compartida de que aquí la dirigencia gremial es deshonesta.
Y no lo hago en defensa de quienes esos cargos ostentan, no, lo hago en defensa de la honra e integridad del hombre Caribe, en cuya esencia no está la inmoralidad intrínseca a su ser. Tiene sí un gran defecto que arrastra como pesado lastre y que literalmente nos ha jodido, la antropofagia: ese perverso deseo de devorarnos unos a otros y que algunos viven en procura de atizarlo. ¡Y lo logran!
Así con el apetito caníbal desbordado, las diputadas López y Danies, el senador Name Cardoso y otros carnívoros afilaron dientes y aullaron lanzando tendenciosas conjeturas y afirmaciones unos, y acogiéndolas como ciertas otros, sobre supuestas comisiones manejadas subrepticiamente. Mientras que el concejal zapata arremetió con el simpático subterfugio de que la posición es racional pero extemporánea y el diputado Leal califico de sepulturero al director de la Cámara. ¡Y hay muchos más, para tan poco espacio!
La respuesta al ¿como lo hacen? es: con la armonía y racionalidad que perdemos por esas ansias de comernos unos a otros. Pero, ni somos inferiores a ellos, ni portamos el estandarte de deshonestos. Tenemos es que dejar de ser caníbales.











