martes 13 de diciembre de 2011

En espacio público, quedo faltando el centavo para el peso

Columna publicada en "El Heraldo" Diciembre 13 de 2011


Por: Ricardo Buitrago C 
La administración que termina, no puede negarse, ha sido la más exitosa de los últimos tiempos. No obstante, hay que decirlo, a 19 días del cambio en el manejo distrital en materia de invasión del espacio público, salvo contadas excepciones como la recuperación de la Plaza de San Nicolás y el retiro de fritangas frente a San Andresito, en la ciudad parecería que no ha habido mayor variación. La impresión es que cada quien sigue haciendo lo que le viene en gana. En la recuperación del espacio público a la administración Char, le quedo faltando el centavo para el peso. 
No de otra forma se explica que Informaciones del diario el Heraldo de hace cuatro año tituladas: “La calle que se tragaron los comerciantes” y “El Paseo de Bolívar sigue en poder de los vendedores” sigan cobrando plena vigencia. 
Así es, en Barranquilla subsisten las anomalías de esas calles denunciadas por este diario, a principios del 2008 y reproducidas en articulo de este columnista por las mismas fechas, en las que todos los días el tráfico se interrumpe, por completo, debido a la invasión de comerciantes informales en la vía pública sin que haya autoridad que lo impida. Tampoco es un secreto que en el Paseo de Bolívar, los llamados manteros o comerciantes informales siguen campantes, no obstante que, en remodelación de administración pasada, se destinó un área para su re-ubicación. Y no es menos grave el que se siga diciendo que los invasores pagan una cuota económica diaria por su permanencia en el sector. Y eso, para no entrar en minuciosos detalles sobre las fritangas, ventas ambulantes y toda suerte de nuevos negocios, en espacios públicos, que no han dejado de seguir apareciendo en la ciudad.  
Es de todos sabido que esta caótica y frustrante situación es recibida de administraciones anteriores. También lo es que, corregirla, no es tarea grata y que tiene un enorme costo social y económico, pero igualmente es cierto que bajo esas premisas convertidas, inconscientemente, en sofismas, hemos asimilado la memorable frase del filósofo y pensador Gabriel Marcel cuando afirmó: “Cuando uno, no vive como piensa, acaba pensando cómo vive”. Y eso hemos estado haciendo, acomodándonos a vivir con el fantasma de una impotencia que disfraza nuestra negligencia, negándonos con ello a recuperar las libertades perdidas. 
Sí, porque la perdida de libertades que tanto les hemos enrostrado a los terroristas de las FARC, también la hemos sufrido en nuestra ciudad. La invasión del espacio público nos ha cercenado la libertad de movilidad y esparcimiento. 
Le tocó a Elsa, pues, el chicharrón de coger el toro por los cachos y aportar el centavito que le faltó a Alex para completar el peso sin más dilaciones, pues los consabidos planes y estudios sobre la problemática del espacio público la administración actual lo presenta como su avance en el tema.
No se puede, entonces, dejar en letra muerta lo avanzado, ni tampoco dilaciones en mas diagnósticos identificativos del tema y la problemática, sobre lo cual llevamos varios años. 
Esta columna, voy a romperla, porque sé que en el próximo cuatrienio no tendré que desempolvarla para seguir recabando sobre un tema que ya por lo repetitivo se torna fastidioso.


1 comentarios:

sandra martinez dijo...

Un momento para sonreír, Gracias Coca-cola http://bit.ly/MomentosMagicos