martes 29 de noviembre de 2011

Solo los imbéciles no cambian de opinión…

Columna publicada en "El Heraldo" Noviiembre 29 de 2011

Por: Ricardo Buitrago C. 
Parafraseo, con el título de esta columna, al presidente Juan Manuel Santos con la expresión “Solo los imbéciles no cambian de opinión cuando cambian las circunstancias”, porque con ella, el entonces candidato sintetizó lo que sería un gobierno de receptividad, dialogo y decisiones consensuadas si una eventualidad lo amerita. 
 Y lo ha demostrado: no tuvo empacho en modificar la tabla de fletes de los camioneros, al escuchar sus razones; en subir el salario mínimo, al oír el clamor de trabajadores; en retirar el proyecto de reforma a la educación, ante la petición de jóvenes aprendices, y otros casos que confirman su talante abierto y democrático. 
Ocurre, sin embargo, que esa decisión, gubernamental, de no imponer su voluntad absoluta sin escuchar intereses particulares, sectoriales o territoriales, contrasta con la displicencia del Director de la Aerocivil para con la ciudad. Se niega a modificar la determinación de asumir la operación de nuestro aeropuerto, durante por lo menos dos años, habiendo cambiado las circunstancias que la originaron, y desoye el clamor de la dirigencia local que rechaza ese despropósito. 
Sí, yo sé, el Cortissoz es de Aerocivil, pero aun así, es patrimonio de Barranquilla, y a ella le asiste el derecho de objetar el rumbo que se le quiere dar. Así que lo poco que nos queda de nuestro menguado sentido de pertenencia hay que utilizarlo para exigir se deseche tan absurda pretensión, en protección de un bien público que, independientemente de su dueño en papeles, le pertenece a la ciudad, y su manejo, exitoso o calamitoso, incide en los beneficios y riesgos de la urbe. 
Que el concesionario sea Acsa u otro, es indiferente. Lo que no puede permitirse es una interinidad, en la conducción de la terminal, que atropelle a la ciudad y la afecte y menos que se “empaquete”, con unos aeropuertos pequeños, deficitarios y sin sinergia con el nuestro, como Neiva, Cartago, Popayán y Armenia, que lejos de aportar crean una carga que otras regiones se negaron a recibir. Así ocurrió con las terminales de Armenia y Cartago, que nos quieren chutar, en el fallido intento de agrupamiento con las bases aéreas del Triangulo del Café.  
Y… no es un invento nuestro, ni un hecho del pasado, el que la incapacidad de Aerocivil para administrar aeródromos sigua vigente. Leyendo  el editorial del diario La Crónica, de Armenia, “¿Y del aeropuerto qué?” de fecha 2011-08-19, se constata la frustración quindiana por la forma como esa entidad les maneja su terminal. ¿Permitiremos nos pase lo mismo? 
¿Si el gobierno escuchó a estudiantes, camioneros, y varios sectores de la colombianidad, por qué Aerocivil no nos oye a nosotros, y actúa en concordancia con la frase presidencial y las circunstancias? 
Extraño seria las coincidencias de: un director que prefiriese encasillarse el calificativo de la frase, por no actuar de conformidad; una maledicencia mediática en procura de estigmatizar estamentos representativos de nuestra institucionalidad, socios de la concesión, y el interés y jubilo de un senador porque la terminal pase a Aerocivil. Presidente: ¡Quítenos, por favor, el mal pensamiento que tan sospechosa actitudes nos está generando!