Columna publicada en "El Heraldo" Noviembre 15 de 2011
Por: Ricardo Buitrago C
Ese Serafín que, en diciembre de 2007, bajo el titulo La ciudad tiene un Ángel, se llama Pro-Barranquilla” me inspiro un articulo, sigue ahí, en labor silente pero diligente, en armónica interrelación de los sectores públicos y privados, promoviendo las ventajas comparativas de nuestra ciudad y el Departamento, con relación a otras urbes y parajes del entorno nacional, para motivar a inversionistas a efectuar aquí sus desarrollos industriales.
Y a fe que lo ha conseguido, en los últimos cuatro años, 275 empresas han llegado a Barranquilla a instalarse, guiadas por un decálogo de importantes razones que sustentan el lema “Ubícate bien, ubícate en Barranquilla” con que la Agencia de Inversiones ha promovido con éxito la ciudad y ha facilitado los procesos de instalación de importantes inversionistas, que vienen jalonado el crecimiento económico de la urbe, de lo cual dio cuenta en amplio informe el diario El Heraldo el pasado viernes.
La tarea que con éxito desarrolla esa organización privada sin ánimo de lucro, patrocinada por más de 80 empresas de la ciudad, bajo la excelente dirección ejecutiva de Tatiana Orozco, con lineamientos y apoyo de su consejo Directivo, confiamos, seguirá dando frutos pues, por fortuna, está blindada de esos espíritus agoreros que, bajo un disfraz que oculta oscuros propósitos, presagian desastre cuando el sector gremial e industrial es el interviniente.
No obstante, el evidente éxito de Pro-barranquilla se requiere para ponerlos acorde con los retos que la globalización impone, no solo de acciones tendientes a mejorar la competitividad del Departamento y la ciudad, sino despertar a un querubín que, después de haber dado importantes frutos en el pasado, cayó en el letargo de un profundo sueño.
Ese otro ángel, al que me refiero, es por supuesto el ¡emprendimiento de alto impacto! que sale a relucir cuando, evocando el pasado, analizamos el desarrollo empresarial de la ciudad de Barranquilla y el Departamento y empezamos a ver que con esa cualidad sus principales actores, innovadores empresarios, generaron prosperidad en una región en donde crearon empresas interesantes, y a partir de ellas y sus escisiones surgieron otras que aun existen y que han generado desarrollo.
El espíritu se fundamentó en eso. No basta con que se firmen tratados de libre comercio y que montados en ese bus, que presagia prosperidad, se busquen alternativas de sostenibilidad familiar cuando se carece de empleo fijo, lo que va generando un emprendimiento de subsistencia, necesario y útil sí, e indispensable para la economía también, pero complementario o subyacente de ese emprendimiento de alto impacto que es el que la región necesita para crecer a partir de empresas líderes, nacidas de la innovación, y que jueguen en mercados de alto crecimiento y generadores de valor.
Acertada, entonces, la apuesta de la Cámara de Comercio, cuando en asocio de la firma Monitor Group realiza estudios y gestiones que tienen como objeto la identificación de palancas que impulsan o inhiben emprendimientos de alto impacto en la ciudad y en la región. ¡Despierten ese querubín que, como a Pro-Barranquilla, la ciudad lo necesita!











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