Columna publicada en "El Heraldo" Agosto 23 de 2011
Por: Ricardo Buitrago C.
No solo se roba mediante los carruseles de la contratación, ni únicamente se agrede a la mujer al estilo del bolillo. Hay en esta ciudad, que estamos convirtiendo en feria circense, otro carrusel que se ha dedicado a expoliar la honra, prestigio y buen nombre de personas, instituciones y hasta de la sociedad misma, -como comunidad que no como grupúsculo de élites- y a agredir -con actuaciones difamantes- a prestigiosas y connotadas féminas orgullo nuestro no solo por su bien llevado género sino por sus calidades profesionales.
Manuel María Márquez, montado en el primer caballito del circo, es el funesto personaje que fungiendo como director de la veeduría Visión Compartida que agrupa -dice el- a miles de ciudadanos, pero cuya representación no ha podido demostrar, cumple con ese nefasto propósito. Y cada vez que el personajillo habla mediáticamente se le da trascendencia a sus sandeces disociadoras, que más que aporte a la transparencia -por lo absurdas - le hacen daño a la ciudad en su imagen.
El tipejo no desaprovecha oportunidad para responsabilizar de cualquier actuación ciudadana a unos individuos que el califica de ineptos y enmarca en un cartel, cuyo poder y tentáculos magnifica pero no precisa.
Así, a su obcecado y malsano propósito, la tan comentada y criticada ceremonia de apertura del Mundial Sub 20 en la ciudad le cayó como anillo al dedo.
Márquez, cuando vio que solo trapear con Rosanna Lignarolo no producía el efecto deseado, salió a responsabilizar del supuesto fracaso del espectáculo al grupúsculo de marras personificado –según él- en Carla Celia, a quien no solo descalificó como directora de Fundación Carnaval S.A. sino que la relacionó con lo que él llama “cartel del suero”, la declaró súbdita de un personaje cuya obsesión en señalarlo, ya es rayana en sentimientos que riñen con la racionalidad, y mediante perversa declaración quiso crear, basado solo en suspicacias, un manto de duda sobre la transparencia en el manejo de los recursos, como si la calificación de buen o mal espectáculo necesariamente condujese a acciones dolosas.
Ahora bien: ¿Qué tiene que ver la agresión a la mujer, con la actuación de Márquez? En apariencia nada. Las calidades profesionales y el merito de la Dra. Celia no tienen que ver con su género. No obstante, experiencias del pasado, me obligan a sacar una espina que atormenta mi consciencia:
Recientemente, pasivos e indiferentes vimos: autoridades gubernamentales, dirigencia gremial e industrial, y hasta este columnista, como Márquez, sin aportar mayores causales que la infamia y la patanería, masacró, irrespetó, ultrajó y atentó contra las calidades profesionales de una de nuestras mujeres más valiosas: la Dra. Marcela Blanco Lara, y nos hicimos a un lado, la dejamos sola, y permitimos que se hiciera efectiva una renuncia motivada por el maltrato que ante una malentendida fortaleza de género le damos permisividad. ¡Esa es la realidad!
Hoy, con otra admirable mujer como la Dra. Celia, seguramente quiere hacer lo mismo. ¡Y no se lo podemos permitir! Márquez como ciudadano, ya que como veedor no ha demostrado representación, tiene el derecho a denunciar, pero con pruebas concretas y no con difamaciones, suspicacias y patanería.











1 comentarios:
LO CONMINO PARA QUE AMPLÍE Y DIGA LOS ULTRAJES QUE LE HICIERON A ALGUIEN QUE LE INCUMPLIÓ A LA CIUDAD EN COMPETITIVIDAD. ASI SE ACABARÁ V.C.
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