Columna publicada en "El Heraldo" Mayo 3de 2011
Por: Ricardo Buitrago C
Con intervenciones a su favor, a través del tiempo, Cormagdalena ha mostrado tener gran empatía con el polémico exministro del gobierno Samper, Morris Harf, objeto de grandes investigaciones y escándalos a partir de la década de los noventa.
Hoy, en disputa que Harf tiene con la Sociedad Portuaria Regional de Barranquilla sobre una supuesta vía que él afirma la SPRB cercenó, nuevamente, la Corporación tomó partido en favor del cuestionado exministro.
Se pasó por la faja Cormagdalena el que diferencias entre particulares deberían ser dirimidas por autoridades competentes sin que recursos del Estado sean utilizados en favor de uno, y menos que agazapados bajo ese caparazón, por intermedio del abogado Camerano, contratado para el efecto, saliera en desbordada diatriba difamante a lanzar injurias en contra de respetables instituciones nacidas de nuestras entrañas, tratando de convertir en un asunto de interés público la disputa de un espacio estratégico entre dos empresas.
Y como aquí hay expertos en hacer de idiotas útiles, áulicos de quienes se creen reyes cívicos salieron nuevamente a hacerles eco estigmatizando a personas e instituciones, para lo cual involucraron a la Cámara de Comercio, el Distrito, al Director de Invias y a respetables y connotados dirigentes locales haciéndoles el juego a quienes su azaroso pasado, que no nosotros, les dejó huellas indelebles, por no ser precisamente dechado de virtudes éticas.
Refresco memorias, a los desmemoriados, recordando cómo fue que hacia 1996 se dieron los bochornosos escándalos en los que, siendo ministro, se vio involucrado Morris Harf, y como en su auxilio, en forma vergonzosa y aberrante, salió Cormagdalena:
El escándalo empezó con un cobro jurídico que su colega de Defensa le inicio a Harf, al que se le adicionaron: investigaciones por afectación del erario público en la contratación de aviones particulares, usufructo ilegal de bienes del Estado, favorecimiento en otorgamiento de concesiones carboníferas, y llego al clímax cuando, según informaciones periodísticas de la época, la cifra adeudada por su empresa Atlalntic Coal, la mayor parte a organismos del Estado, alcanzó los 42.000 millones de pesos.
Entonces, el incumplimiento de particulares con el Estado no fue objeto de derogatorias, ni mediáticamente se pidió sangre en la arena, por el contrario, apareció la benevolente Cormagdalena, y para que la sociedad de Harf atendiera sus cuantiosos pasivos le otorgó una discutida concesión portuaria, de la que ahora nace la litis con la SPRB
No pretendo que al señor Harf se le desconozcan los derechos que él cree tener, ni afirmar que sus negocios, así en materia ética hayan sido polémicos, no estén enmarcados dentro de la legalidad, pero tampoco se puede aceptar que, en defensa de los mismos, se arrase con la honra y buen nombre de instituciones y dirigentes de la ciudad, utilizando un organismo como Cormagdalena, cuestionado en su funcionamiento.
Ya esta bueno que sigamos utilizando la antropofagia desbordada para descalificar y deshonrar personas, en detrimento de nuestra propia imagen, haciéndole juego a “pájaros que disparan a escopetas”.










3 comentarios:
Sobran los idiotas ùtiles. Otros, callan o esconden las vergonzosas actuaciones de sus amigotes.
No miran el bosque, aceptan como natural la ineficiencia administrativa y olvidan todo lo que no conviene a sus intereses.
Sin mencionar nombres, sus porquerìas gritan.
Si la SPRG cercenó una calle, las autoridades competentes deberán tomar la decisión, pero no hacer porquerías involucrando a Cormagdalena, con puerco pasado, para defender a otro puerco en materia ética, ensuciando por medio de un abogado, que actúa como puerco, a las instituciones de la ciudad, que si son puercas hay que limpiarlas pero sin utilizar las mismas porquerías que ellos dicen están haciendo
Holla,Me encanta su website,buen espacio, Te falta sólo una herramienta de traducción el resto tudo ok!
Adios
excusa mi horrible espanol!
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