martes 8 de marzo de 2011

Tratando de imitar al dios Momo



Columna publicada en "El Heraldo" Marzo 8 de 2011

Por: Ricardo Buitrago C.

El dios Momo, según la mitología griega, es la personificación del sarcasmo, la burla y la locura. Se mofó hasta de Hefestos criticándole el diseño de un hombre por no tener una abertura en el pecho que le permitiera ver sus sentimientos.

En plenas festividades carnestoléndicas, en donde se le rinde culto a ese personaje mitológico, hago uso de la supresión de las reglas de la vida cotidiana y utilizo la irreverencia como vehículo para, dentro de la alegría y el esparcimiento, expresar en tono burlesco e irreverente, pero enjuiciante, mi percepción en torno a acontecimientos ciudadanos.

En busca de elementos sardónicos que me permitieran afinar mi pluma acorde al espíritu carnavalero, resolví escribir este artículo disfrazado. Cuando mi mujer me vio afanado rebuscando atuendo en pos de cumplir mi propósito, sorprendida, me espetó: -¡Estás loco! –Eso, de loco me disfrazo, -le dije: quiero imitar a Manuel María, el que caracteriza a un loquito en Visión Compartida.

El disfraz es fantástico, su actuación es tan perfecta que guarda toda la apariencia de padecer un trastorno obsesivo compulsivo: odia a La Cámara de Comercio, a la institucionalidad gremial y a los dirigentes industriales. Tiene delirios sobre fortalezas inexistentes de determinados personajes que le obsesionan y se auto convence que quien no se alinea bajo sus preceptos es sinvergüenza. ¿Convincente, o no?

El tipo, hay que reconocerlo, es inteligente. Como todo loco que se respete, actúa de manera perversa: lanza conjeturas sin pruebas ni validos elementos de juicios que lleven a demostrar que detrás de cualquier operación que efectúen esos estamentos, que el critica, hay situaciones oscuras. Y así, disfrazado ha capitalizado el pensamiento de Benjamín Franklin, según el cual “los locos dan festines y los cuerdos son convidados”. Idiotas diría yo, y los disfraza.

A unos los pone a personificar al bobo José Mamerto, jetones y boquiabiertos, mientras a otros los viste de antropófagos y les libera ese perverso deseo de devorar congéneres. Y ya bien sea con baba derramada o con apetito caníbal, todos ven impávidos como se van desprestigiando diferentes estamentos sociales, creando una desinstitucionalización que solo conduce a la anarquía, detrás de la cual generalmente se agazapan personajes que con oscuros intereses y agenda propia buscan poder.

En la última comedia montada arremetió contra la decisión de desarrollar el proyecto del Centro de Ferias, no en La Loma sino en un lote de Peldar. El libreto de la pantomima no contempla elementos técnicos, urbanísticos o de conveniencia ciudadana, como hubiera sido sano y deseable, sino que tiende a crear un manto de dudas sobre supuestas operaciones oscuras y malversación de recursos que no se concretan en la trama.

Lo malo del disfraz es que a esas payasadas les hacen eco y terminan haciendo daño a la ciudad y a sus instituciones, creando una peligrosa polarización y animadversión hacia una clase dirigente a la que se acusa solo sobre la base de conjeturas. Las operaciones oscuras con que quieren empañar personas o estamentos, no pueden quedar en la penumbra. O las concretan o se quitan el disfraz. ¿Sera que no está actuando?