martes 8 de febrero de 2011

Apoyos y rechazos políticos, mal rotulados

Columna publicada en "El Heraldo" Febrero 8 de 2011


Por: Ricardo Buitrago C.

La democracia tiene en la pluralidad su esencia y en la libertad de adhesión y opinión, afincada su legitimidad. Bajo esas premisas es razonable entonces que haya multiplicidad de candidatos variopintos en ideologías, tendencias, principios y programas, que pongan su nombre a consideración del electorado como aspirantes, legítimos, a ejercer cargos públicos. La alcaldía de Barranquilla, por ejemplo.

Es natural y valido también que existan comprobadas vocerías que, en representación de algunos sectores, convaliden adhesiones y tendencias.

Pero distinto es el que apreciaciones políticas efectuadas por particulares, amparadas bajo la utilización de términos genéricos, como “empresarios”, aparezcan, sin delegación de vocería, como provenientes de esos núcleos, conglomerados o asociaciones, solo por el hecho de que quienes las pronuncian pertenezcan o digan pertenecer a ellos.

Voy al grano: Ramón Crespo y un respetable grupo de uribistas, que para mostrar afectos y desafectos políticos aparecieron rotulándose la calidad de empresarios que algunos tienen, otros dicen tener, y varios aspiran, en efecto, pueden ser empresarios de Barranquilla, pero no “los empresarios de Barranquilla”; conjunción gramatical esta que utilizo para diferenciar la particularización de ellos con la generalización de los restantes.

Así las cosas, los reparos y criticas que esos ciudadanos hicieron a la candidata a la Alcaldía de Barranquilla, Elsa Noguera De la Espriella, su decisión de no apoyarla y el respaldo a otro postulado de sus afectos no encarnan el sentimiento universalizado del conglomerado empresarial, como mediáticamente ha venido apareciendo, sino una respetable opinión particular de un grupo minúsculo de ellos.

Por el contrario, a mi juicio, la gran mayoría de la industria y el empresariado, admira la demostrada habilidad financiera de la otrora Secretaria de Hacienda de la administración de Alejandro Char, conoce, y da fe de sus ejecutorias en el campo empresarial y publico, y tiene en ella fincadas esperanzas para que en Barranquilla se continúe con ese espíritu de renovación, cambio y progreso que últimamente ha aflorado.

Sí, porque en la actual administración podrán haber errores, que los hay, pero de una cosa si estoy cierto: se ha constituido en derrotero que partió en dos la historia reciente de la Alcaldía Distrital de la ciudad, trazando una línea divisoria entre nefastas administraciones pasadas, que infundieron pesimismo y desesperanza, y el resurgimiento de un nuevo aire que despertó el optimismo, la confianza y la transformación de una urbe que iba camino al ocaso.

Pertinente hacer claridad, porque la rotulación indebida puede no ser involuntaria, sino ex profeso. Hay sectores de la ciudadanía que se guían por la capacidad de análisis de ciertos núcleos de la sociedad, y distorsionando la realidad es una manera de tratar de confundirla. Con aval o sin aval de los que fungen de voceros de empresarios, que no lo son, el nombre de Elsa Noguera se enmarca como el de la candidata más capacitada –entre los que han saltado a la palestra- para a regir los destinos de Barranquilla.