martes 30 de noviembre de 2010

Réquiescat in pace, Caribe

Columna publicada en "El Heraldo" Noviembre 30 de 2010

Por: Ricardo Buitrago C.

No me ha sido fácil ver, impotente, cómo la fabrica Cementos del Caribe que considerábamos intrínseca al entorno, desaparece y se convierte en otro hito más que engrosa nuestro voluminoso álbum de nostálgicas recordaciones.
 
Y eso que hace tres años, en el articulo “Murió un símbolo”, vaticiné su final cuando dije: “Cementos del Caribe murió y Barranquilla perdió, y mucho, solo que como no se le ha dado sepultura, no está consciente de ello, no ha hecho el duelo”
 
Pues bien, el anuncio de Argos de parar los hornos, es la invitación sepulcral a inhumar un paciente que pierde signos vitales cuando se desconecta.
 
Seria torpe en contrariar decisiones de conveniencia económica para Argos, originadas bien sea por factores endógenos, exógenos, o su combinación, inherentes unos u otros a la ciudad, la organización, la eficiencia, o cualquier otra.
 
Pero el aceptar y respetar la acción anunciada no me impide añorar la pujante época de la otrora Cementos Caribe, como tampoco que en análisis de lo acontecido, plantee interrogantes e hipótesis sobre lo que aquí ha venido pasando con la gran industria.
 
Confieso que escribo con sentimiento. Así a las validas consideraciones que tuvo Argos les conjugo en contrapeso subjetividad localista. Corro el riesgo sí, que como tesis al fin, sea rebatida con suficiencia, pero como en conceptos o apreciaciones vale la disparidad, me arriesgo; ahí voy:
 
¿Por qué Argos para y reemplaza primero la planta de Barranquilla y no la de Cali-Jumbo? Aquella es más vieja, mas ineficiente, está igual empotrada en una urbe y las calizas se trasportan 12 kilómetros por pastoducto, y Caribe tiene alternativas con reservas como El Morro, a donde se podrían pasar los hornos; o Arroyo de Piedra con salida por Bocatocino a puerto concebido en la mente visionaria de Juan Manuel Ruiseco. ¿Entonces?
 
No pretendo decir que con Ruiseco esto no pasaría. No entro en honduras ya imponderables. Mi tesis es otra: ¡La falta de vocación industrial nos mata!
 
Me explico: en Cementos del Valle accionistas locales con significativos aportes, que no siendo mayoría, en defensa de intereses regionales equilibran el fiel de la balanza en contrapeso a las inclinaciones del socio mayoritario.
 
En Caribe solo se embarcaron los Rocaniz, los Gerlein Santo Domingo y otros con pequeña participación diluida en el tiempo. Así, ante cualquier valida consideración gerencial, no hay quien ponga en la báscula el arraigo por la tierra. Y a la carencia de dolientes le sumamos que a la gran industria y su dirigencia, aquí hay quienes la consideran expoliadora y hacia ella se dedican a adoptar posiciones inamistosas, mientras allá la ponderan. ¡He ahí la diferencia!
 
Hacemos “vaca” para proyectos comerciales, pero quedó en especulación e insidiosa critica una para comprar la parte estatal de Monómeros. ¡Así somos!
 
Montados en el sofisma de que la economía local se mueve solo con ventorrillos de media cuadra, asistiremos a otros sepelios. Hasta el puerto vamos a enterrar.
 
Réquiescat in pace, Caribe. A José Alberto Vélez mi respeto y admiración, se necesita entereza y razones de valía para despedir a la que fue espina dorsal en el engrandecimiento del conglomerado que hoy dirige.

martes 16 de noviembre de 2010

Se desnudó un pérfido talante.

Columna publicada en "El Heraldo" Noviembre 16 de 2010

Por: Ricardo Buitrago C

No me extrañó que mi pasada columna “Respeten a la Cámara de Comercio… por favor”, en la que, por mancillar el bien ganado prestigio del ente gremial, hice a algunos miembros de su junta directiva destinatarios de calificaciones deliberadamente duras, generara replica. Es natural que quien expresa su sentir reciba observaciones contrarias, acogidas con respeto, en razón al principio fundamental de libertad de expresión.

Lo que no esperaba, era que el ejercicio de un valido y elemental derecho desnudara un pérfido y difuso talante que me obliga a volver sobre el tema. El Dr. Alejandro Duarte se dio por aludido y replicó en lamentable documento que hizo público este diario, utilizando falaces apreciaciones, equivoca interpretación gramatical y mentira.

Pretendió descalificar al columnista con la vil patraña de utilizar falsedades para trastocar la realidad y desnaturalizarla.

Mintió, cuando para sacar de contexto el fondo de la columna que le molestó, me endilgó la calidad de cuñado de Arturo Sarabia: personaje que se le ha convertido en fantasma y pareciera atormenta su conciencia. ¡Falso de toda falsedad! Ni soy hermano de la mujer de Sarabia, ni soy o he sido marido de una hermana suya. ¡No soy su cuñado! ¿Y si lo fuera? Tampoco así desvirtuaría las aseveraciones que hice.

Bien difícil es no colegir que hay en la réplica o poco carácter o un rastrero propósito cuando el dirigente, en perversa conjunción gramatical, personifica para sí lo banal (su amistad con el director) y generaliza sobre lo fundamental afirmando que: “hay directores” –que no determina ni entre ellos se incluye- que están demandando información sobre actuaciones poco transparentes y mafiosas en la cámara, de las que no especifica modo, tiempo o lugar.

Con ese estilo, similar al de quienes filtraron la información objeto de la columna, en el que con malévolo juego de palabras conjugan adjetivos imprecisos como “recientes”, con acciones de directivos en tiempo presente, dejó Duarte flotando en el ambiente vaguedades sobre supuestos turbios procederes en la cámara sin llegar a la concreción. ¡Que mal le está haciendo a la institución!

Particularmente extraño e incoherente resultó además el comportamiento que como directivo adopto en la réplica cuando, en lugar de sentirse orgulloso de la entidad de la que es corresponsable en su accionar, se preocupó en refutar la ponderación que de la misma hice.

Se le olvidó que quien toma asiento en una mesa directiva, es coparticipe con la administración en los éxitos, fracasos y desatinos de la institución. Máxime en casos, como el de él, en que ha sido elegido en tres periodos bianuales.

El directivo se está equivocando. Por ello lo conmino a enmendar su incorrecto proceder o concretar sus acusaciones, diciendo sin subterfugios, dilaciones y con absoluta precisión y detalle, cuales son las actuaciones no transparentes o mafiosas que en el seno de la cámara actualmente se están dando, pero sin reminiscencias de actuaciones pasadas retrotrayendo a fantasmas que le atormentan. Insisto: ¡Respeten a la Cámara de Comercio… por favor!

domingo 14 de noviembre de 2010

Llegó Esteban


Como gota de agua lluvia

que al caer pura del cielo,

genera vida y belleza,

y resbala suave y diáfana

sobre pétalos de rosa,

llega Esteban a rociar nuestra

existencia de ilusión y alegría.



Guía señor esa gota inmaculada

que nos mandas, para que

engrandezca el rio familiar

y con Martin y sus padres

enrumbe su cauce majestuoso

hacia la inmensidad de un mar

de grandeza y en su camino

germinen semillas de paz,

bienestar, amor, satisfacción

y felicidad.



Gracias señor porque si con la lluvia

el campo reverdeces, con este niño

nuestro corazón rejuveneces.

Medellin Noviembre  2010

martes 2 de noviembre de 2010

Respeten a la Cámara de Comercio… por favor.

Columna publicada en "El Heraldo" Noviembre 2 de 2010


Por: Ricardo Buitrago C

Respeto, es lo mínimo que merece la aureola de majestad que sobre una de las instituciones constituida por su trayectoria en patrimonio y símbolo de la ciudad se cierne: la Cámara de Comercio.
Los primeros obligados a honrarla son los 24 dignatarios que mediante su elección en la junta directiva, recibieron de los afiliados la responsabilidad de aportar luces a la dirección para la exitosa conducción de la institución gremial. Y lo digo sin ambages: ¡Hay algunos que no lo están haciendo!
 
Lo afirmo porque de un tiempo para acá el organismo gremial se ha convertido en el trompo de poner de quienes quieren ver mancillado su bien ganado prestigio, tejiendo toda suerte de conjeturas sobre sus actuaciones. Lo grave es que utilizan en su propósito tergiversadas, acomodaticias o malintencionadas interpretaciones del natural disenso que normalmente ocurre en reuniones privadas de cualquier junta directiva.

Si nimias diferencias de criterios, conceptos o prioridades, en una junta con personajes variopintos en intereses, formación y tendencias salen a la luz pública, es porque alguien, de sus mismas entrañas, con turbios propósitos, las está filtrando. ¡Es un irrespeto!
 
Pero es más triste aun que la última información con la que se prefabrico un escándalo para darlo a la prensa, sea tan patética, ridícula y sintomática del enanismo conceptual de desarrollo que tienen quienes la urdieron: a su actual director, Luis Fernando Castro, a quien nadie duda en calificar de excelente, se le pretende cuestionar un viaje que realizó a Singapur. ¿Acaso, modelos de desarrollo para Barranquilla dentro de los planes estratégicos que la institución se ha planteado –algunos como la Loma ya en ejecución- se pueden ir a buscar a Malambo, Galapa, Mompox o Pereira? Por Dios señores.


La ignorancia es atrevida, sí, pero ni es pecado, ni es malintencionada, es ignorancia; y todos la tenemos sobre algunos temas. Por eso, para no pecar de cicuta, prefiero creer que algunos de los recién posesionados directores llegaron ignorantes de cuál era la real función que en la Cámara de Comercio iban a desarrollar. Creyeron que ese era el sanedrín en donde, de acuerdo a perversa tesis de nefasta veeduría, se movían los hilos del poder, se repartían canonjías y cundía el despilfarro. Encontraron un organismo ordenado y eficiente, no obstante algunos siguen imaginando fantasmas.
A menos que haya agendas ocultas, cosa que prefiero no pensar así peque de ingenuo, interpreto que con estos intríngulis lo que en la Cámara está pasando es que su director, en percepción de desarrollo institucional y de ciudad, está volando -y no a Singapur precisamente- mucho más alto que algunos miembros de su junta. Y esta, en su conjunto, al no ser capaz de tratar naturales discrepancias con armónica agilidad, se trenza en estériles discusiones sobre nimiedades dejando de lado otros aspectos de relevancia. Está siendo inferior al ritmo y dinamismo que Castro le está imprimiendo a la institución. ¡Consenso para tratar el disenso se requiere y dejar de irrespetar filtrando errada información y prefabricando escándalos y enfrentamientos donde no los hay!