martes 20 de abril de 2010

Triste colofón de un mandato y de un partido

Columna publicada en "El Heraldo"Abril 20 de 2010


Por: Ricardo Buitrago C

Triste está resultando el colofón de una era, para mí, pese a inocultables desafueros, la más fructífera del pasado reciente. Para otros no, pero, por sí o por nó, le coloca al país un nuevo referente: el antes y el después de Uribe.

Sabía yo que con el final de este mandato, sin tiempo para ritos mortuorios, así a muchos el hecho nos arrugase el alma, se sepultaba lo que se ha llamado “Uribismo”, y que no ha sido otra cosa que el alinderamiento de partidos, personas y grupos alrededor de un hombre en quien los que lo respaldamos, vimos identificadas ideologías y tendencias.

Lo que no tenía en mis cuentas era que en sus estertores de muerte, con ronquidos revestidos de vanidades, ansias de perpetuidad, poder y omnipotencia, cometiera tantos desaciertos.

Nunca pensé que quien había gozado de una popularidad del 80%, con inusitada torpeza desdibujara en extremo su obra de gobierno y pusiera en riesgo la continuidad de unas políticas de gran beneficio para el país, al propiciar con intransigencia y tozudez reeleccionista, el resquebrajamiento de la coalición de gobierno que lo había apoyado.

Tampoco imaginé que el Partido Conservador, que no tuvo reparos en apoyarlo en los dos mandatos, terminara, no unido, fortalecido y erigido como primera fuerza electoral del país con posibilidad de elegir presidente, sino diezmado y dividido, viendo como se disipa esa oportunidad histórica de ejercicio de poder.

Una torpe dirigencia reciente, el inadecuado resurgir del ex presidente Pastrana, quien inoportuno saltó a la palestra para restar, que no para sumar, y una malévola intriga divisionista dirigida desde Palacio son factores que están llevando a la colectividad a volver a ser cuota y no partido de gobierno en el cada vez mas hipotético caso de que gane Juan Manuel Santos. ¡Queriendo hundir a Noemí, catapultaron a Mockus!

El disfrazado y agazapado deslizamiento de un personaje sin identidad propia como Uribito hacia las toldas de Santos era hasta predecible, pero no el que una persona con amplia trayectoria de sensatez, coherencia y lealtad de partido como Rodado aceptara la jefatura de debate de Santos. Esa fue la punta del iceberg que empezó a desvanecer el sueño godo de tener presidente. ¡Inconcebible! Si él hubiera tenido los “cojones”, que en su condición de fémina tuvo Noemí al contrariar la engañosa directriz presidencial de sumisión reeleccionista, sería hoy, dado el hervor Caribe existente, candidato con amplias posibilidades de triunfo.

Admiro la personalidad de Mockus. Mostrar un trasero veraguado en público es osado, pero no creo que este convulsionado país se pueda manejar con simbolismos, exhibicionismos y alegorías como esa. O echándole agua en la cara al contrincante, disfrazándose de zanahoria, de cuasi Chapulín, casándose sobre un elefante, poniéndose quesos en la cabeza o enviando mensajes con payasos y mimos.

Si las huestes que apoyaron a Uribe continúan despedazándose entre sí, hacia allá vamos. Es tiempo de recomponer actitudes y dedicarse a hacer propuestas coherentes que derroten ese engañoso ilusionismo simbólico. ¡Mientas, sigo rumiando tristeza!

lunes 5 de abril de 2010

Volando bajo

Columna publicada en "El Heraldo"Abril 6 de 2010

Por: Ricardo Buitrago C

“Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón”, nos aconseja el refranero popular. Pero... con nosotros, parecería eso no funciona.

Andábamos, como nos acostumbramos: quejándonos de la realización de grandes obras en el interior del país, mientras que por aquí nanay cucas, cuando de pronto: ¡zúas!... como por magia, aparece un proyecto de envergadura, indiscutible polo de desarrollo, impulsor de integración regional y con la bendición del gobierno nacional: la construcción de un mega-aeropuerto internacional entre Cartagena y Barranquilla.
Sorprendidos porque de sopetón se nos disminuían argumentos de quejadumbre, empezó el bombardeo: ¿Quién lo necesita, pa´que, cuándo, por qué?

Al alcalde de Barranquilla, como que las mieles del éxito le nublaron la visión y la perspectiva, porque con la María Mulata, desafiando la sinérgica frase “la unión hace la fuerza” salió volando bajo oponiéndose al proyecto.

“Hay que usar esos recursos en la solución de otros problemas”, dijeron. ¿Por qué sustituir y no complementar? ¿Y dónde están las propuestas? Pusieron la “papayita” para que esa plata, que de alguna forma hacia acá se está encausado, se vaya para otros lares y quedemos como siempre; enredados entre promesas y estudios.

Menos mal que la burra es mansa: ¡Uribe, se empecina en hacerlo! Obvio es, que la iniciativa ni es truco del mago Borletty, ni el Gobierno Central quiere ser condescendiente y generoso con el Caribe colombiano.

Claro que no, inversionistas privados con visión conjugaron: el jalonamiento que la obra tendrá sobre un dinámico corredor urbano entra las dos ciudades, con las consideraciones de seguridad nacional priorizadas por el gobierno - liberar el Cortizzos para fines militares - y que lo obligan a coadyuvar la propuesta. Y eso, es válido, plausible y ajustado a la normatividad económica.

¿Qué los señores de la concesión vial –supuestos participes entre 54 socios- se beneficiarán con mayor tráfico? Aja ¿y?, ¿para que se "jodan” ellos, nos “jodemos” todos?

Pensar en el ‘Ernesto Cortissoz’ como aeropuerto regional es utópico y mezquino. Cartagena tiene mucho más tráfico, y hacia el dinámico corredor urbano y económico que se ha venido dando de manera espontánea entre las dos ciudades propenden desarrollos futuros. He ahí el verdadero fundamento de la “Región Caribe”.

Es cierto, el aeropuerto de Barranquilla, todavía es útil, pero lejano al modernismo, vanguardia y tecnología de terminales aéreos de ciudades más prosperas y pujantes. Y el de Cartagena, con grandes limitaciones los desembolata, y les queda ahí, cerquitica. Ahora, que ellos y nosotros prefiramos eso a la potencialización de esfuerzos y el consecuente desarrollo es mal síntoma.

La competitividad que aporta un terminal aéreo a una región no se mide solo por su cercanía, sino por la frecuencia y cantidad de vuelos nacionales e internacionales directos. Eso no lo lograremos con la subutilización del Cortizzos, sino con el mayor tráfico que suman las dos ciudades. De nada vale ahorrarnos 10 minutos con el terminal en la cola del patio, si en escalas y conexiones se pierden horas, días y negocios. Ahí está la ocasión. ¿La agarramos?