Columna publicada en "El Heraldo"Febrero 23 de 2010Por: Ricardo Buitrago C
Espectacular, así fue el Carnaval que Barranquilla, con Carla de directora, Giselle como soberana, y hacedores de las carnestolendas le regalaron a Colombia y al mundo. Con su natural espontaneidad, sencillez y bacanería, Gise, rompió esquemas, y entregada en cuerpo y alma al logro del éxito de las fiestas, expuso de manera clara y fehaciente ese temperamento, esa esencia de nuestra naturaleza abierta y espontánea que nos hace diferentes.
Espectacular, así fue el Carnaval que Barranquilla, con Carla de directora, Giselle como soberana, y hacedores de las carnestolendas le regalaron a Colombia y al mundo. Con su natural espontaneidad, sencillez y bacanería, Gise, rompió esquemas, y entregada en cuerpo y alma al logro del éxito de las fiestas, expuso de manera clara y fehaciente ese temperamento, esa esencia de nuestra naturaleza abierta y espontánea que nos hace diferentes.
Retumbaron los cueros de tambores y el país nos miró; y en busca de nuestra vilipendiada “frescura Caribe” variopintos personajes interioranos como Vargas, Santos, Pardo y otros muchos nos visitaron. A todos les abrimos los brazos, así no pocas hayan sido estadías interesadas.
Pero bueno, a la Costa Caribe, bienvenidos siempre, somos Colombia, somos hermanos, gracias por su asistencia.
Ahora, al tener que guardar por un año el jolgorio carnavalero que nos puso a departir, no puedo dejar de expresar este pesaroso sentimiento: El que la dirigencia andina se nos muestre especialmente afable y cercana solo en época pre electoral o en las festividades del Once de Noviembre, los festivales Vallenato, del Dividivi, del Porro o de la Luna Verde, el Carnaval de Barranquilla, las fiestas de Corraleja, del Mar o cualquiera de la multiplicidad de eventos que genera nuestra vasta identidad cultural, pero no mira la miseria que detrás de esos acontecimientos se agazapa injusta y peligrosamente.
“Jartos” y hastiados estamos de los problemas que nuestra condición de subdesarrollo nos ocasiona, con una explosiva realidad social de desequilibrio y desigualdad frente a nuestros congéneres nacionales, producto del marginamiento a que nos somete el Gobierno Central.
Por eso, con Eduardo Verano como adalid de la iniciativa, estamos resueltos a acabar la perorata del centralismo como causa de nuestros males. ¡No más! El futuro está en manos caribes. Tenemos que ser responsables y artífices de nuestro destino. Esa vocación como región que une a ocho departamentos con identidad cultural y de costumbres, vamos a materializarla en la forma prevista en la carta Política, creando formal y estatutariamente la Región Caribe. Ello, no causa ningún detrimento a la unidad de la nación colombiana, pero sí nos proporciona una expresión conjunta en el ámbito nacional y una mayor autonomía administrativa y de recursos, que nos libere del yugo centralista.
Ocurre sin embargo que, hace 18 años, el Congreso no ha querido reglamentar la ley que permita realizar esa aspiración. Mezquinos intereses de parlamentarios partícipes de la rapiña de la distribución inequitativa de recursos públicos que dejan solo mendrugos al Caribe, han venido contrariando el mandato constitucional aplazando el ordenamiento.
¿Qué hacer? He aquí la tarea: el 14 de Marzo el país debe oír otro retumbar; pero no de tambores carnavaleros, sino de la expresión popular personificada en masiva votación por el ¡Sí, Región Caribe! Así, el Congreso recibirá la decisión mandataria del constituyente primario, y se verá forzado a cumplir con su deber. Esta oportunidad histórica no la podemos desaprovechar. ¡Manos a la obra!












