jueves 12 de agosto de 2010

La pagina volteada

Columna publicada en "Diario de America" Agosto 12 de 2010

Por: Ricardo Buitrago Consuegra

La rápida recomposición de relaciones entre Colombia y Venezuela ocurrida a tan solo tres días de posesionado el gobierno de Juan Manuel Santos, con el sistema de voltear la pagina y partir de cero, puede tener diferentes lecturas e interpretaciones. De hecho, hay quienes piensan que ha sido demasiado fácil para ser verdad tanta belleza.

Yo confieso que sobre los trascendentales resultados que se anuncian tengo serias dudas. Las experiencias anteriores me llevan a ello. No obstante, la decisión del recién elegido presidente Santos es una política de Estado tan audaz y arriesgada como la que en su momento adoptó Uribe cuando denunció la injerencia de Chávez en asuntos internos y la protección a terroristas. Es más, y es otra lectura, podría ser consecuencia de ella.

Me preocupa que con el borrón y cuenta nueva, se esté actuando con un facilismo “culipronto” –el termino lo popularizó el presidente, siendo ministro- como el del paciente que, detectada la enfermedad, hace propósitos de cambiar su régimen de vida malsano y licencioso a partir de ese momento, pero sin exigir la extirpación de la tumoración que lo agobia y que tarde que temprano hará metástasis.

No creo, que el espíritu caudillista expansionista de Chávez se modificará, así como así y de la noche a la mañana. Estoy convencido que actúa con impresionante similitud a las Farc cuando se sienten acorraladas y buscan a toda costa subterfugios de diálogo y entendimiento para amainar el chaparrón, “mientras el tumor sigue asintomático haciendo metástasis”

Y así pudo ser, porque fue un chaparrón, lo que se le vino encima con la contundencia de las evidencias presentadas por el país ante la OEA sobre la presencia y protección de terroristas. En la reunión lució, aunque no desprovisto de su chabacanería y charlatanería, disminuido en su accionar. El venezolano pudo venir demolido en busca de escampadero.

No creo yo tampoco que las acciones que en su momento efectuó el entonces presidente Uribe en relación con Venezuela y las que ahora está llevando a cabo Santos son contrapuestas; no, por el contrario, son complementarias y pudieron ser las primeras las que obligaron al vecino a propiciar este desenlace, si se acoge otra lectura que apunta a una claudicación de Chávez por las presiones tanto internas como externas que sus desafueros y los públicos desenmascaramientos le han producido.

Que el presidente Chávez fuese a aceptar que en territorio venezolano se alojan terroristas con su benevolencia y protección como de ello lo acusó, con valederas y justificadas razones, el anterior gobierno era impensable. Así pues que un propósito de borrón y cuenta nueva, si de recomponer las relaciones entre los dos países se trataba era lo más adecuado. Eso sí, poniendo los puntos sobre las íes, como todo parecería indicar ocurrió.

Pero, y aquí saco nuevamente el pero con el símil del enfermo: no nos podemos equivocar como lo hicimos en el pasado internamente con la subversión y el paramilitarismo, entonces, actuando como el paciente que sabiendo por la sintomatología la enfermedad, no acudió durante muchos años al médico por temor al diagnostico y cuando vino a ver estaba invadido.

Si la pagina hay que voltearla para recomponer las relaciones con Venezuela, la volteada no puede ser tanta que se nos olvide como estaba el país hace ocho años por culpa de las tumoraciones encarnadas en los terroristas que el vecino protege.