martes 3 de agosto de 2010

La mala memoria, no es solo de Ingrid

Articulo publicado en "Diario de America" el 2 de Agosto de 2010

Por: Ricardo Buitrago C

El ser humano en ocasiones actúa como las bestias enfermas que, para curarlas, hay que suministrarles el medicamento a la fuerza. Su irracional proceder, desconfianza y resquemores, les imposibilita percibir la buena voluntad del curandero y en ese pulso, entre obstaculizar la ayuda e impedir su aplicación, con desagradecido zarpazo, al protector se lo tratan de llevar de banda, cuando se encuentran finalmente sanas, revitalizadas y ¡Libres!

Ese es el símil aplicable a la actitud que desnudó el espíritu malsano de la colombo-francesa Ingrid Betancourt. El estado, contra viento y marea, la rescató de un cautiverio que ella misma por imprudencia propició, y luego de que nuevas expectativas de vida difuminaran de su memoria la extraordinaria actuación gubernamental, arremetió contra su liberador pasándole vulgar cuenta de cobro.

Pero ojo, que esa semejanza no es solo aplicable a ella. Hay en el país unos desmemoriados, malagradecidos o ávidos de retaliación que persisten en tratar de demeritar al gobierno que el próximo 7 de agosto termina y hasta en pasarle factura.

Ya casi no recuerdan por olvidadizos u opositores pasionales algunos, o no quieren recordar por tener malsanos contubernios con terroristas otros, que hace ocho años las FARC, por entonces crecidas y envalentonadas, recibieron al presidente en el día de su posesión con bombas lanzadas desde muy cerca de la casa de Nariño.

Se les olvidó, que era Colombia un país dominado por la violencia, sumido en el descontrol y la desesperanza, acorralado en sus ciudades y poblaciones, carente de libertad de movimiento, con el poder y control político en veredas y poblaciones ejercido no por alcaldes sino por miembros de las FARC y las AUC, y que pensar en un crecimiento económico de tan solo el 2% era una quimera, recibir un peso de inversión extranjera casi un imposible, y transitar libremente por los bellos parajes nacionales un recuerdo.

Pese a algunas sombras, –que las hay- hoy vivimos un país diferente y por sobre todo libre. El punto de inflexión y quiebre se dio, y con él se sentaron las bases, para construir una mejor sociedad pero sin perder, eso sí, la memoria, que es la que hace la historia.

Las diferencias entre acciones de gobiernos obedecen por una parte al talante de los presidentes y a circunstancias coyunturales del momento en que cada uno se desarrolla. La actitud y formación de Uribe y Santos son disimiles y la Colombia de hoy, no es la misma de hace ocho años, por ello el gobierno que próximamente empieza, será diferente en su forma, pero no deberá serlo en su fondo.

No se debe, obnubilados por la esperanza de un nuevo futuro, hacer como hizo Ingrid que borró de su memoria las acciones que la rescataron. Uribe liberó al país del caos en que se encontraba y eso, no se puede olvidar. Pasar cuentas de cobro retaliativas es actitud similar a la que le repudiamos a la colombo-francesa.

Ah y… buenas relaciones con Venezuela es la idealización de hermanos pero, para que no sea quimera, no bastan solo abrazos que obnubilen y desmemorien, sino compromisos del vecino de dejar de apoyar a las Farc y al ELN.