Pildorita publicada en El Tiempo "Lectores escriben" Julio 30 de 2010
El miedo a ser víctima de una acción criminal nos invade. Alarman las consecuencias de un robo, atraco, abuso, despojo de vehículo, raponeo. Esos actos, a más de afectación psíquica o económica, pueden ocasionar lesiones físicas y la muerte. Paranoia? Pregúntenle a quien ha tenido un revólver sobre su sien y da gracias a Dios de que se llevasen "sólo" el carro; o a quien ha recibido a un hijo ensangrentado, "pero vivo". ¿Acciones coercitivas? ¡Claro! Pero solas no bastan. Las causas del fenómeno son diversas y así debe ser su ataque. ¡Manos a la obra, pues!
Ricardo Buitrago Consuegra











2 comentarios:
Tan simple que sería acabar o disminuir ostensiblemente con la delincuencia común organizada. Bastaría con suprimir el porte de armas con o sin salvoconducto a particulares y por el estado de emergencia de inseguridad que se vive, sacar al ejército a la calle para hacer redadas y batidas permanentes en todos los sectores de ciudades y poblaciones. Está demostrado que la Policía Nacional no ha podido.
A.Guihur
Mientras exista el ejemplo de los continuos delitos que cometen tanto los dirigentes publicos como los privados será imposible la disminución de estos hechos. Una simple lectura a los periodicos y a las estadisticas nos aclarará que la corrupción imperante en esta nación se da desde las altas esferas. Si en una empresa los miembros de la junta directiva son torcidos, seguro que los niveles inferiores creerán que esa conducta es válida. Lo mismo ocurre en las familias: Si los hijos ven que los padres son unos bandidos creerán que esa es la conducta a seguir.
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