
En Cuba, a los oponentes al régimen, les tocaba volarse de la Isla; la represión instaurada por Castro, restringió libertades e impidió cualquier acto democrático de expresión y protesta que llevara hacia su debilitamiento y caída. Venezuela, bajo la conducción de Chávez, ha demostrado ser un calco casi que perfecto de la política de Castro. Por ello, lamentablemente, todo parece indicar que nos acostumbraremos a ver durante mucho tiempo al país vecino, degradado, maltratado, con las más aberrantes muestras de irrespeto a derechos ciudadanos y perdida de libertades de sus habitantes, con un régimen represivo, que irreverente y altivo subestime el deterioro de las relaciones internacionales y por el contrario se siga mostrando insolente y ofensivo en una demencial carrara hacia una revolución extensiva a todo el continente americano, que lo tiene obnubilado delirante y aferrado al poder.
Ricardo Buitrago Consuegra










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