domingo 29 de noviembre de 2009

Chávez se declaró “Terrorista”


“A confesión de parte, relevo de pruebas”, reza el axioma jurídico. Con su ponderación, respaldo y afinidad manifiesta del presidente venezolano Hugo Chávez con el terrorista Carlos Illich Ramírez “El Chacal”, cuando afirmó entre otras muchas alabanzas al miembro de la declarada organización terrorista FPLP, que fue un revolucionario que nos representó a todos, lo que realmente hizo fue confirmar y confesar públicamente su igual condición.

La Unión Europea, Israel y Estados Unidos que declararon terrorista al Chacal y al FPLP, si no les bastó la afinidad y entendimiento de Chávez con las FARC, confesada esta, ¿Qué esperan para darle igual tratamiento?

viernes 27 de noviembre de 2009

Apátridas y traidores.

Si la actitud de Unasur y otros mandatarios de la región ante las continuas agresiones del mandatario venezolano, que ya del plano verbal están pasando al físico indignan, las destempladas declaraciones de connacionales como la senadora Piedad Córdoba y el ex presidente Samper dándole la razón a Chávez no solo ofenden, sino que se constituyen en la más clara afrenta y traición apátrida del par de personajes.

Ante un peligro cada vez mas inminente de confrontación, la senadora colombiana abandona sus responsabilidades parlamentarias para, amparada con un permiso del congreso para ausentarse so pretexto de acciones humanitarias de liberación de secuestrados, apoyar al presidente venezolano y abiertamente expresarle su solidaridad y su compromiso de no dejarlo solo. Mientras, el ex presidente Samper, con total y absoluta falta de grandeza y claros intereses políticos, da en declaraciones de prensa respaldo al venezolano en sus absurdas tesis sobre las bases, al tiempo que esboza otras descabelladas hipótesis sobre las mismas. ¡A tan descarados apátridas, deberían procesarlos por traidores!

martes 17 de noviembre de 2009

Cartagena y algo mas...


Columna publicada en "El Heraldo" Noviembre 17 de 2009

Por: Ricardo Buitrago C

Visitar el corralito de piedra bajo cualquier pretexto es tener la oportunidad de vivir y disfrutar momentos inolvidables. Este fin de semana, atendiendo la amable invitación de Armando y Lucy tuve la oportunidad de volver a admirar y maravillarme de la belleza con que Dios y la naturaleza dotaron a la Ciudad Heroica.

Cartagena es un emporio de belleza natural lamentablemente no muy bien aprovechado. El agua entrelazada en toda su geografía es el mayor espacio público que tiene la ciudad. El esplendor de la bahía, que a mí me deslumbra, no se compara con lo que serian todos los cuerpos de agua de la ciudad restablecidos, acondicionados, interconectados y recuperados en su medio ambiente y entorno ecológico.

Caños, ciénagas y lagunas circundantes a la urbe han sido espacios ignorados, abandonados, desvalorizados y paradójicamente convertidos en problemas, cuando debían ser parte fundamental de las soluciones.

Hoy, cuando se habla de preservar el medio ambiente, es fácil imaginar lo que seria la recuperación de la riqueza ecológica de caños y lagunas, convirtiéndolos nuevamente en criadero natural de numerosas especies que enriquecen el ambiente y preservan con ello la naturaleza humana.

Las soluciones viales que requiere la ciudad, en sus cuerpos de agua están a la mano, y no se contraponen ni al enriquecimiento paisajístico ni a la recuperación ambiental. Por el contrario, se complementan.

Estudios realizados de tiempo atrás, hablan de la importancia de interconectar los cuerpos de agua para ser aprovechados en el transporte cotidiano, con grandes ventajas de tiempo, costo y comodidad.

La Mariamulata, levantaría seguro vuelo, si se empeña en poner en practica rutas acuáticas adecuadas para la prestación del servicio de transporte publico, recuperando e interconectando caños y lagunas, restableciendo el medio ambiente y permitiéndonos a los asiduos visitantes seguir disfrutando de esas bellezas naturales con que Dios premio a nuestros hermanos.

-o-

Coletilla: Actuar consecuentemente es guardar correspondencia lógica en las acciones de vida con los principios que se profesan. Lo malo es malo, lo bueno es bueno y las presunciones, no suponen favoritismos, dependiendo de quién sea sujeto de ellas.

Ni el Gobierno Nacional, el Ministerio de Defensa, y la prensa capitalina han sido congruentes en el tratamiento dado al contraalmirante Arango Bassi en el penoso episodio que injustamente comprometió su brillante carrera militar al inicio del escándalo y ahora que la arepa se está volteando.

Develadas las evidencias que ponen al descubierto un espantoso tramado de intrigas que desde altas esferas se complotó contra él, y que apuntan hacia la cúpula de la Armada Nacional, no se ha procedido con la misma celeridad, inclemente dedo acusador y despliegue mediático con que injustamente se actuó contra el ex oficial caribe.

El Almirante Barrera, a pesar de su “mala memoria” plagada de contradicciones y desafueros, permanece orondo en la dirección de la Armada Nacional y el par de primitos Santos, que sospechosamente prejuzgaron y se ensañaron contra Arango, están pasando de agache.

lunes 2 de noviembre de 2009

Capo… capo… capo ¡apológico!


Columna publicada en "El Heraldo" Noviembre 3 de 2009



Por: Ricardo Buitrago C

Hay hechos, realidades y verdades incontrovertibles. Las mafias, la corrupción y la degradación moral son facetas de nuestra sociedad que no podemos ocultar. Lo malo es volverlas atractivas mediante truculentas novelas televisadas matizadas de ficción, cuya masiva difusión no persigue un fin loable sino obtener un rating satisfaciendo esa enfermiza sed de morbo inherente a la naturaleza humana.

Por desgracia, la endiablada competencia ha incentivado esa perniciosa práctica, que, producto de una sociedad que construye consumidores, no seres humanos equilibrados y llenos de valores, viene ganando espacio a pasos agigantados.

Bien concebidos guiones en lo artístico, aunque para mi, perversos en lo moral, utilizando actores de grandes calidades histriónicas, rodean de triunfante cinismo, protagonismo, arrogancia y desvergüenza, fantasiosas historias referentes de acontecimientos criminales reales convierten la realización en una apología delictiva. Claro, venden, y mucho, pero en igual grado también destruyen.

¡Capo…capo…capo!, era el coro que en escena de la novela de ese nombre emitida por el canal RCN, gritaban centenares de extras representados en la trama como reos. Tributaban admiración, veneración y respeto al personaje central; héroe, por sus atrocidades delincuenciales.

El estribillo; y ahí está el detalle, retuerce diariamente la conciencia de millares de televidentes que absortos, encantados y embaucados por un magnifico desarrollo de descarnada apología al mal, terminan solidarios y fanáticos del malandro y sus secuaces, haciendo fuerza para que lleven a “feliz término” sus actos delictivos, que se trunque la acción del Estado, que prosperen fugas, o que se suspenda una extradición.

Un subliminal trastrocamiento de valores se genera, producto de un excelente tramado que, desarrollado con calidad actoral, entroniza el mal entreverando actuaciones delincuenciales con razonamientos esbozados por el personaje central, tan bien urdidos, que terminan siendo casi filosóficos y justificativos de ellas. Mientras el libreto a organismos del estado los ridiculiza o los muestra accionantes de desafueros.

La institucionalidad colombiana, en sus diferentes organismos de las ramas ejecutiva, legislativa y judicial, ha tenido no pocos problemas, corruptelas y desaciertos objeto de justificadas críticas y denuncias. Yo me la paso en eso. Pero, de ahí a deslegitimarlos, ridiculizarlos y crearles animadversión en la forma como la telenovela los presenta hay una gran diferencia.

Flaco servicio le hacen a la Nación quienes ejerciendo libertades de opinión y difusión, con el subterfugio de revelar verdades, pero con el propósito real de mediante mórbida explotación obtener un alto rating, atropellan, no solo la imagen del país sino principios, valores y arraigo institucional. Es cierto: transmiten realidades de nuestro devenir, pero, los vericuetos de su tramado inducen a confusiones conceptuales que emitidos ante espectadores disimiles en edades, calidades morales y culturales, cuando no dispersos en objetivos de vida, pueden acabar convirtiendo vicios delincuenciales en virtudes públicas.