jueves 22 de octubre de 2009

La ofensiva guerrillera en Sumapaz

Las Farc están demostrando ser más torpes que gusano con guantes. Con los asesinados a ediles en el Sumapaz y el recrudecimiento de la violencia en época pre-electoral, lejos de afectar la consolidación de la política de Seguridad Democrática, como parecería pretenden, están reafirmando la necesidad de su continuidad. Y que mejor garantía para ello que la prolongación en el poder de quien la implanto. ¿Santo, quieres misa?

martes 20 de octubre de 2009

No solo basta el burriquete.

Columna publicada en "El Heraldo" Octubre 20 de 2009
Por Ricardo Buitrago C.

No hay nada más sabio y certero que las sentencias y moralejas emanadas de la cultura popular. “En burriquete cualquiera sube, pero ninguno llega”, reza un agudo refrán criollo. Y así resultó: Andrés Felipe Arias, quien pensó que solo trepado en el andamio de las preferencias y consentimientos se hacía meritos para llegar a la Presidencia de la República, se “esmondilló” del armazón que le había preparado el presidente Uribe.

Y no se crea que el latigazo lo lanzo con ánimo oposicionista. Soy uribista, y conservador además. Así que, develada mi condición ideológica retomo la fusta, así sea que al blandirla me azote a mi mismo: Arias, con los monumentales escándalos en la adjudicación de subsidios dentro del programa AIS se quemó. Está políticamente muerto. Y… como los cadáveres hieden, a ese que lo envuelvan y lo sepulten. Con él no iría ni a la esquina, ni como conservador, ni como uribista.

No voy a discutir la legalidad de los subsidios ni a entrar en disquisiciones sobre la necesidad que tiene el sector agrícola de que sigan existiendo, pero de que el ex ministro Arias la embarró, la embarró. No solo fue inferior a las expectativas, sino disperso en apreciaciones conceptuales, incapaz para manejar un ministerio y torpe hasta para encontrar justificaciones. Es que Dios perdona el pecado, pero no el escándalo, y en el que se enredo él solito es mayúsculo.

No acompaño, por muy conservador que sea, a quien por carecer de identidad propia ha sido en sus actuaciones infantil e irresponsable. No en vano lo apodan “Uribito”, y así actuó: como un niñito cuanto con dedo acusador señaló a Noemí Sanín, su principal contendora dentro del partido, responsable de una observación cuestionadora que ella supuestamente le hizo al Jefe del Estado en conversación privada sostenida entre miembros de la coalición de gobierno y el primer mandatario.

Cierta o no la imputación, los integrantes de una coalición están en el deber de franquearse sobre sus pensamientos, propósitos y verdades, independientemente que riñan con las de otros. Si Noemí expresó una opinión sobre un procedimiento que consideró equivocado, su actitud, más que criticable es abonable a su entereza y carácter. Es más grave no tenerlo y usurpar identidad ajena.

El partido no se puede equivocar en esta encrucijada que se está presentando. No deben sus miembros despedazarse entre partidarios de uno u otro bando. Cuestionar a Noemí por la sapeada de Uribito sería un desafuero, insistir en respaldos a causas inútiles por lo desprestigiadas, un error, y actuar con grandeza de patria para respaldar un candidato que garantice la continuidad de un proyecto afín con su ideario, un deber. La hora de las grandes decisiones está llegando. Salido Arias de la baraja, la carta, si es azul, está cantada.

- O -

Otro latigazo: uribista si, pero primero Caribe. Riño con la oposición que el presidente le hace a nuestra legítima aspiración a conformar la Región Caribe. Desde los Andes, quieren definir nuestra integración a través de una vía que ellos han priorizado por encima de otras necesidades aquí planteadas. ¡No más!

martes 6 de octubre de 2009

¡No! al diablillo antropófago

Columna publicada en "El Heraldo" Octubre 6 de 2009

Por: Ricardo Buitrago C.

“Mientras no logremos desterrar el diablillo que ronda nuestros espíritus, estaremos esgrimiendo no armas físicas, sino las disparadas desde el alma”

Estando medio perdidos y desesperanzados, logramos reaccionar y enderezar el rumbo. Coincidimos en elegir para dirigir a Barranquilla y al Atlántico sendos gobernantes capaces y probos. Ese aserto, conjugado con cualidades que engrandecen al hombre Caribe y la envidiable ubicación estratégica que Dios nos dio, revitalizó nuestra esperanza.

Pero… no hay dicha completa. El Creador, si bien nos privilegió, nos colgó incómodos defectos. Arrastramos un pesado lastre que literalmente nos ha jodido: La antropofagia; con frecuencia liberamos ese perverso deseo de devorarnos unos a otros.

Cuando los logros del Gobernador Verano y el Alcalde Char, resaltados en repetitivos análisis de gestión y desempeño, los ponen en el “curubito”, salta el diablillo caníbal que nos quedó en la conciencia inserto y al oído les susurra: “No hay cama pa’ tanta gente”

Por desventura, la malditicidad surte efecto: al organizar Verano una campaña institucional y pedagógica sobre desarme en el departamento, cometió un pecadillo: no contar con el consenso distrital. Eso no sería grave si las susceptibilidades ególatras no estuvieran a flor de piel. Pero el diablillo hacía bien su malévola tarea. El Alcalde, dejándose vencer de su yo interior, empalagado por las mieles del éxito, o con increíble celo protagónico –no quiero imaginar otro trasfondo- no solo se negó a participar en el evento -posición respetable- sino que arremetió contra él, demeritándolo, criticándolo y cuestionándolo, y no de muy buena manera.

No hay derecho; los dos personajes portadores de nuestra confianza, trenzados en una insulsa disputa conceptual sobre el manejo del desarme y lo acertado o no de la campaña pedagógica en ese sentido emprendida. Lo grave no es la discusión, ni siquiera el disenso, sino el precedente, el mal ejemplo y el pretexto: una jauría ávida de presas para deglutir, que no quiere quedarse por fuera del banquete antropofágico, se alcanzó a alborotar.

El diputado Leal, el senador Name Cardoso y otros carnívoros aullaron con tendenciosos requerimientos sobre el monto de los pírricos gastos de la campaña. Hasta el Contralor distrital, con ínfulas legislativas, mostró afilado colmillo en un hecho que por ley no le compete.

Campañas pedagógicas tendientes a mejorar la convivencia pacífica y armónica entre congéneres no es mala inversión. No deberían ser criticables, sino plausibles. Lo fue la emprendida por el alcalde en pos de crear la cultura ciudadana que tanta falta nos hace. En esa no salieron colmillos al aire. ¡no tenían, como ahora, por qué!

Doctores Verano y Char: ¡por favor! no le den gusto a quienes, como hienas, están esperando se destrocen para engullir sus despojos y satisfacer su apetito. Cohesión, colaboración, entendimiento y adecuado tratamiento al disenso, cuando, como en este caso lo hubiere, es lo que los electores de ustedes requerimos. La escaramuza, por fortuna, parece terminó y no pasó a mayores, pero no podía dejarla pasar por alto: ¡me pateó!