
Yo no creo en la politización de la Corte Suprema de Justicia, pero de que está politizada, está politizada. Esta, podría ser una variante del dicho popular de origen gallego: Yo no creo en brujas, pero de que las hay las hay, aplicable a la polémica desatada en relación con las decisiones del máximo organismo rector de la justicia en el país al rechazar, con claro sesgo y tinte político la terna para elección de Fiscal presentada por el Presidente de la República.
Como en el caso de las brujas en las que creencias y convicciones religiosas tienden a negar el hecho, la tradición democrática del país dentro de un respetado y respetable marco institucional de antaño, fuerza a no creer lo que definitivamente es creíble: La Cortes Suprema de Justicia, perdió el norte, se convirtió en partido de oposición, adopta decisiones políticas y no en derecho y viola la Constitución Nacional. Solo eso nos faltaba.
Gústenle o no a Juan de los palotes, Pedro o Douglas independientemente de que los ternados en concepto subjetivo sean o no los mejores o los más adecuados, de acuerdo a la Carta Constitucional cumplen y la Corte Suprema carece de autoridad legal para no elegirlos.