Por: Ricardo Buitrago C.
Producto de envidias o frustraciones, supongo, en la ciudad se ha tejido una falsa premisa relativa al éxito. Así como en política, por existir corruptos, se instauró el falso supuesto de que todo el que la practique, también lo es, en lo privado se quiere generalizar otro: Quien surja, tenga notoriedad o acumule riqueza, es producto de confabulaciones y tramoyas y no de mérito.
Está visto, que hay quienes son fieles a esa hipótesis: Visión Compartida, la veeduría de Manuel María Márquez, desvió su función veedora de acciones públicas, hacia entes gremiales que aglutinan particulares, velan por sus intereses y reportan a juntas conformadas por ellos, no por servidores públicos. La Cámara de Comercio y el Comité Intergremial se convirtieron en sus objetivos.
Ocurre entonces, que cuando se percibe a la pasión obnubilando la razón se pierde credibilidad. Así se veía a Márquez, enceguecido aplicando artimañas de descrédito. Es que, las chuzadas fue el epílogo, no la acción principal. Ya en Internet había montado lo que denominó: el muro de la vergüenza. En él, no colgó a ex funcionarios público con probadas usurpaciones de recursos, sino a reconocidos dirigentes a quienes sin sustento, acusó y juzgó responsables de torcidas actuaciones en detrimento de la ciudad.
Según Márquez, tenemos 25 años en que esos individuos, que califica de ineptos y enmarca en un cartel, cuyo poder y tentáculos no precisa, han frenado el desarrollo de la ciudad por beneficiar unos intereses, que tampoco comprueba. ¡Tesis, que nos idiotiza a todos! Obvio ¿O no?
Presentó entonces las famosas “chuzadas”, que contienen conversaciones entre algunos de ellos en censurables términos y con egocéntricas manifestaciones de poder, pero que no comprueban acción delictiva. Y Bingo; como el bobo José Mamerto, tras de jetón boquiabierto, quedó parte de la ciudadanía convencida de haber encontrado la causa de sus males.
Persistente, el pasado jueves mostró otros documentos, tan vagos en comprobaciones delictivas como los primeros. Se los había guardado dijo, “para que la ciudadanía entendiera el mensaje”, “todo junto podría prestarse a confusión” agregó. ¿Nos volvió a decir idiotas? Eso creo, pretende manipular opinión, en pos de su objetivo perverso.
Un flaco servicio le hace Visión Compartida a la ciudad con esa actitud. Las veedurías, no juzgan ciudadanos; denuncian hechos anómalos en el manejo de bienes públicos. A quienes Márquez quiere desprestigiar, a saber: Celia, Loewy, Gómez, Sarabia, Caballero y hasta Berrio, independientemente de la aversión que algunos por sus personalidades egocéntricas puedan generar, están precedidos de exitosos logros privados y públicos tales, que la divulgación de las grabaciones seguramente no alcanzarán a empañar.
Lo que sí han logrado, es una peligrosa polarización hacia una exacerbación de ánimos en contra de una clase dirigente, que por antipática que les resulte, no se ha demostrado sea la causante de los males de Barranquilla. ¡Basta ya! Si existen anomalías contra el patrimonio público demuéstrenlo, pero con pruebas, no con acomodaticias contextualizaciones sobre supuestos hechos.












