La visión de la ONG Arco Iris parecería que se empañó con los mismos destellos del fenómeno natural que usa por nombre. Mientras para la mayoría los resultados de la seguridad democrática son alentadores, a ellos su visión politizada no les deja ver las contundentes cifras estadísticas como algo exitoso. Su director, León Valencia, parece actuar más en remembranza de su pasado que como miembro de una democracia que en la civilidad le abrió las puertas.
Ricardo Buitrago Consuegra










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