martes 6 de octubre de 2009

¡No! al diablillo antropófago

Columna publicada en "El Heraldo" Octubre 6 de 2009

Por: Ricardo Buitrago C.

“Mientras no logremos desterrar el diablillo que ronda nuestros espíritus, estaremos esgrimiendo no armas físicas, sino las disparadas desde el alma”

Estando medio perdidos y desesperanzados, logramos reaccionar y enderezar el rumbo. Coincidimos en elegir para dirigir a Barranquilla y al Atlántico sendos gobernantes capaces y probos. Ese aserto, conjugado con cualidades que engrandecen al hombre Caribe y la envidiable ubicación estratégica que Dios nos dio, revitalizó nuestra esperanza.

Pero… no hay dicha completa. El Creador, si bien nos privilegió, nos colgó incómodos defectos. Arrastramos un pesado lastre que literalmente nos ha jodido: La antropofagia; con frecuencia liberamos ese perverso deseo de devorarnos unos a otros.

Cuando los logros del Gobernador Verano y el Alcalde Char, resaltados en repetitivos análisis de gestión y desempeño, los ponen en el “curubito”, salta el diablillo caníbal que nos quedó en la conciencia inserto y al oído les susurra: “No hay cama pa’ tanta gente”

Por desventura, la malditicidad surte efecto: al organizar Verano una campaña institucional y pedagógica sobre desarme en el departamento, cometió un pecadillo: no contar con el consenso distrital. Eso no sería grave si las susceptibilidades ególatras no estuvieran a flor de piel. Pero el diablillo hacía bien su malévola tarea. El Alcalde, dejándose vencer de su yo interior, empalagado por las mieles del éxito, o con increíble celo protagónico –no quiero imaginar otro trasfondo- no solo se negó a participar en el evento -posición respetable- sino que arremetió contra él, demeritándolo, criticándolo y cuestionándolo, y no de muy buena manera.

No hay derecho; los dos personajes portadores de nuestra confianza, trenzados en una insulsa disputa conceptual sobre el manejo del desarme y lo acertado o no de la campaña pedagógica en ese sentido emprendida. Lo grave no es la discusión, ni siquiera el disenso, sino el precedente, el mal ejemplo y el pretexto: una jauría ávida de presas para deglutir, que no quiere quedarse por fuera del banquete antropofágico, se alcanzó a alborotar.

El diputado Leal, el senador Name Cardoso y otros carnívoros aullaron con tendenciosos requerimientos sobre el monto de los pírricos gastos de la campaña. Hasta el Contralor distrital, con ínfulas legislativas, mostró afilado colmillo en un hecho que por ley no le compete.

Campañas pedagógicas tendientes a mejorar la convivencia pacífica y armónica entre congéneres no es mala inversión. No deberían ser criticables, sino plausibles. Lo fue la emprendida por el alcalde en pos de crear la cultura ciudadana que tanta falta nos hace. En esa no salieron colmillos al aire. ¡no tenían, como ahora, por qué!

Doctores Verano y Char: ¡por favor! no le den gusto a quienes, como hienas, están esperando se destrocen para engullir sus despojos y satisfacer su apetito. Cohesión, colaboración, entendimiento y adecuado tratamiento al disenso, cuando, como en este caso lo hubiere, es lo que los electores de ustedes requerimos. La escaramuza, por fortuna, parece terminó y no pasó a mayores, pero no podía dejarla pasar por alto: ¡me pateó!

4 comentarios:

jose dario forero dijo...

Doctores tienen tambien la madre iglesia y se han corrompido. Los que llamas doctores aqui, en esta comunidad, la mayoria son bandidos por naturaleza, por convicción o han sido descubiertos. Claro que hay muchos que todavía siguen escondidos como prohombres, asociados a los que mencionas en tu escrito.

Entre tanto, seguimos siendo un PAIS PELIGROSO Y CORRUPTO

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo José Darío.

Elvira

Anónimo dijo...

Independiente del desacuerdo entre nuestros dos insignes mandatarios, sobre el plan desarme, considero que éso de educar al pueblo hambriento con campañas, es un "pajazao" y los resultados saltan a la vista. La situación de inseguridad es crítica, luego el remedio perfecto es militarizar la ciudad y el departamento para encontrar, controlar y decomizar las armas de fuego que solamente deberían portarlas las autoridades. Hoy, hasta los mismos agentes de policía tienen pánico y son víctimas de tanta delincuencia armada. Una ley o un decreto no curan el mal, sino el estricto control que debe ejercerse.
A. Guihur

Anónimo dijo...

Independiente del desacuerdo entre nuestros dos insignes mandatarios, sobre el plan desarme, considero que éso de educar al pueblo hambriento con campañas, es un "pajazao" y los resultados saltan a la vista. La situación de inseguridad es crítica, luego el remedio perfecto es militarizar la ciudad y el departamento para encontrar, controlar y decomizar las armas de fuego que solamente deberían portarlas las autoridades. Hoy, hasta los mismos agentes de policía tienen pánico y son víctimas de tanta delincuencia armada. Una ley o un decreto no curan el mal, sino el estricto control que debe ejercerse.
A. Guihur