martes 7 de abril de 2009

Se alborotó la hedentina.


Columna publicada en "El Heraldo" Abril 7 de 2009

Por: Ricardo Buitrago C

Sabíamos, -en una columna anterior lo dijimos- que en la CRA funcionaba un chiquero en donde se criaban cerdos que engullían arbolitos y bienes públicos. Eso se concluyó de declaraciones del ex director Rafael Pérez Jubiz, hoy bajo arresto domiciliario. Cuantiosos recursos, representados en arbustos, según él, se los comieron los marranos. También era de público conocimiento, que Pérez, por su condición subjúdice, estaba virtualmente “muerto” para seguir ejerciendo el cargo.

Lo que no sospechábamos, era que el certificado de defunción en que se constituía su renuncia y la consecuente remoción del cadáver para colocar su reemplazo, alborotarían la hedentina. El grado de podredumbre fraguado alrededor de sus despojos, era inimaginable.

El pútrido hedor, fue percibido por estupefactos Atlanticenses. La desfachatez con que se empezaron a disputar la dirección del organismo personajes que se dicen miembros de dos importantes grupos políticos liderados por el senador Gerlein y el grupo Char, puso de presente, la degradación a que ha llegado el ejercicio de la política regional.

Los acontecimientos, han sido espeluznantes y bochornosos. Escabrosas versiones sobre actuaciones delincuenciales de uno y otro bando, acusaciones mutuas de secuestro, componendas mañosas y mafiosas, constreñimiento, compra de votos y conciencias, han salido a la luz pública en espantosas declaraciones y denuncias, en donde la afrenta personal y el descrédito del contrario, primaron sobre las tesis, proyectos o propuestas relacionadas con los derroteros y directrices de la Corporación.

Benny Danies, -hijo de la Diputada Betty Echeverría- supuestamente apoyado por la casa Gerlein y Adriana Blanco, -retoño del penalista Armando Blanco -quien se dice representa a Cambio Radical, han sido actores títeres del pestilente espectáculo. Son dos imberbes aspirantes a dirigir la CRA, sobre quienes gira el descomunal embrollo y de cuya capacidad, madurez y criterio se duda.

Es que, desdice de la suficiencia de los muchachitos, el que hayan sido sus progenitores, –la madre de uno y el padre de la otra- quienes salieran como gallinas culecas que cuidan, guían, defienden y protegen a indefensos pollitos, cacareando a su nombre tremenda alharaca, acompañada de las componendas, de que cada uno acusa al otro, mientras, ellos permanecen bajo sus alas.

A todas estas, y cuando hasta amenazas de muerte se suman al escándalo, las cabezas visibles de los partidos políticos supuestamente involucrados, -al momento de escribir esta nota- no han salido a desmentir, refutar o corregir los horrores mencionados. Eso tristemente corroboraría su participación o cohonestación con la hediondez.

Por ser la CRA un ente autónomo, el gobernador se encuentra jurídicamente con las manos atadas para actuar como todos quisiéramos. Le corresponde al gobierno central intervenir, sacando de un tajo la podredumbre, así se lleve de banda a aliados políticos en las aspiraciones presidenciales reeleccionistas. Eh ahí el meollo del asunto y la suspicacia sobre la actuación y pasividad del Minambiente. ¡Triste espectáculo y malos augurios!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Vea hermano, usted tiene cojones. Lo felicito. No hay muchos columnistas como usted que dicen la verdad y de frente.
Joaquin Danetra A

sergio badel dijo...

Inexpicable, que los padres defiendan a retoños profesionales, llenos de títulos, mayores de edad y capaces de asumir su propia defensa.
Lo solicitado, parece confirmar, lo expresado, en el sentido de que hay gallinas y gallos cuidando pollitos.
Lo importante no es, si son o nó imberbes los aspirantes, sino, si tanta porquería es verdad.

Anónimo dijo...

No hay duda de esa pestilencia política que desde hace años, y peor en estos tiempos, hay en los cargos públicos de Barranquilla y del Atlántico. Todo está demostrado, pero y estos bandidos qué hacen en libertad? Merecen la pena máxima de la justicia colombiana y ojalá existiera la pena de muerte.

Toño Guihur