Las batallas de Barranquilla y el Atlántico en contra de la podredumbre en que las sumía una clase política corrupta apenas comienzan. El respaldo unánime de la ciudadanía y la clase dirigente a las actuales administraciones es necesario para retomar el rumbo perdido. Por fortuna, en ese ánimo recomponedor y progresista que las invade cuentan con un importante ángel de la guarda. Se llama Fundación ProBarranquilla. Un querubín que intercede ante inversionistas, los motiva y los ayuda a efectuar allí sus desarrollos industriales.
Ricardo Buitrago Consuegra










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