Por: Ricardo Buitrago C
A los caballos cocheros, les colocan unos artefactos de cuero a los costados de los ojos, que limitan su visibilidad e impiden perciban actividades a los lados que los espanten o distraigan. Se trata de enrumbarlos hacia un solo objetivo. Así, pasaron recientemente por Puerto Colombia raudos hacia Playa Mendoza, hombres públicos e industriales que buscan un proceso de integración entre Cartagena y Barranquilla, mediante la construcción de un Mega-aeropuerto equidistante entre las dos ciudades que jalone desarrollos.
La búsqueda de escenarios de progreso, suele a veces tapar los ojos y no permitir apreciar la cercanía. Y como nos ha venido pasando a todos, -no por bestias, sino por miopes- no se percataron los viajantes, que a orillas de la vía dejaban a su paso, una población, coadyuvante del progreso de Barranquilla en años anteriores e ineludible coparticipe de su futuro.
Esa localidad y su muelle, hoy diezmados por manejos politiqueros la una y la corrosión salitrosa el otro, sufren malheridos las arremetidas de las aguas, la voracidad de sus dirigentes y la indiferencia de quienes en el pasado se beneficiaron de su posición geográfica y hospitalidad.
Qué tristeza, a la distancia buscamos factores integracionistas, -labor por demás plausible- mientras, una población adjunta, con profundos lazos de unión en el pasado, se segrega, por una disputa territorial en procura de los tributos allí generados.
En otros tiempos, Barranquilla y Puerto Colombia, con fundamento en el muelle, -ahora cuasi derrumbado- y un ferrocarril que unia a la Arenosa con el mar, desarrollaron una fructífera integración. ¡Vivieron épocas esplendorosas!
Pero. ¡Siempre hay un pero!, llegaron como obras redentoras a Barranquilla los tajamares y el puerto sobre el rio Magdalena, y se rompió la idílica alianza. El muelle fue abandonado, el ferrocarril, que sería hoy “Tren de cercanías”, inmisericordemente desmontado, causas indeterminadas borraron Isla Verde y aunado al abandono y deterioro de sus playas, se produjo el declive de la urbe porteña; hasta las bellas casas veraniegas fueron desapareciendo.
No obstante, aun sin muelle, tren u otros nostálgicos hitos, Puerto Colombia, sigue siendo el punto más cercano de Barranquilla al mar Caribe y hacia allí como atraída por un imán, propende su expansión. Importantes desarrollos generados por la ciudad, se efectúan en la vía que conduce a ella, y en su casco urbano, y sitios aledaños, nuevas casas habitacionales y de recreo se han construido engalanando el entorno y disfrutando de la acariciante brisa y paisaje marino.
Tenemos que destaparnos los ojos para ver la realidad. ¡El desarrollo va hacia allá! Un acuerdo para dirimir el conflicto limítrofe, es urgente. Yo iría más lejos… A la integración de las dos urbes mediante una absorción que potencialice y catapulte esfuerzos. Cuando el mega-aeropuerto sea una realidad, no lo será menos, que el jalonamiento del crecimiento de Barranquilla hacia Puerto, se acentuará. Entonces, deberemos estar fusionados para acometer nuevos retos. Para las dos: la segregación seria una torpeza y una victoria en el pleito: ¡Pírrica!










4 comentarios:
Excelente análisis. Como porteña, no puedo sino estar de acuerdo que se le busque una solución al conflicto entre mi población y barranquilla. Sin los tributos del corredor Universitario, Puerto estaría muerto. Ojala se pudiera hacer un solo desarrollo entre las dos poblaciones como usted dice. Lo felicito.
Elvira Castillo U
La absorción de Puerto Colombia por parte de Barranquilla es, a mi modo de ver, benéfica para todos, sin embargo, causa gracia pensarlo, considerando la distancia no urbanizada entre las dos poblaciones, es decir, por la vía al mar (Cra. 46) es una autopista no integrada a población alguna y por la 51B (Antigua vía a Puerto Colombia) después de la entrada a la urbanización La Playa, puede uno seguir derecho hasta Prado Maro o bajar e ir bordeando la costa a través de pequeñas poblaciones como Sabanilla y Salgar, hasta llegar de igual forma a Prado Mar, que no sé, a ciencia cierta, si dependen todas de Puerto Colombia, lo anterior simplemente es para decir, que a mi forma de ver, es una actitud colonizadora, más que la solución real.
En el caso de Bogotá poblaciones como Fontibon fueron integrándose a la ciudad producto del crecimiento de la misma hasta el punto en que hoy tienen integrada su nomenclatura, Fontibon es un centro de progreso está la Zona Franca de Bogotá y en general la expansión hacia al sur occidente ha sido importante, pero en el caso de Chía, es totalmente independiente y guardando las proporciones está más cerca de Bogotá que Puerto Colombia de Barranquilla, Chía como Puerto Colombia tiene registraduría, oficina de transito, tiene comercio, pero a diferencia de Puerto Colombia, se ve la inversión foranea con empresas tan reconocidas como: Carrefour, Mc Donalds, Carulla (Éxito), Body Tech, etc., hay un auge de la construcción y de la industrialización, pero basados en fomento de la inversión, a través de beneficios tributarios básicamente, y con eso se fomenta: la construcción, el comercio y en general trae progreso a las ciudades, lamentablemente cada pueblo es dueño de su destino, debería haber un preocupación local por su problemática y no una preocupación oportunista o paternalista por parte de Barranquilla, de beneficiarse de su vecino solo aportando una mejor administración, porque a mi modo de ver, no se necesita más.
Excelente visión futurista. Qué hacemos, pero qué podemos hacer para erradicar a toda esta enquistada clase de dirigentes con vista de caballos cocheros,pero que sí ven con claridad meridiana para sus bolsillos e intereses particulares?
¡!Decapitémoslos! por ahora políticamente y ojalá en un muy próximo futuro, si se aprobara la pena de muerte para los corruptos en general.
A. Guihur
Igual de miope parece estar el columnista, al mirar dejando de ver, el verdader problema.
En ambos municipios, los políticos voraces, se tragan sus recursos.
Hay dos concejos, dos alcaldes, etc.
Qué fácil, si miramos viendo.
Desterrados los políticos, floreciendo las soluciones. Son ellos, los depredadores del erario, quienes no permiten las soluciones y menos, cuando ésta implica, reducirlos. Y se daría, con un solo alcalde, un solo municipio, un concejo,etc.
Los políticos son una mafia peor que la narco y aún, que las farc.
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