lunes 16 de febrero de 2009

Una crítica injustificada y torpe.


Aceptar, asimilar y reconocer la plena validez de las duras criticas sobre los atroces actos -falsos positivos- cometidos por las fuerzas armadas, en quienes el gobierno depositó toda su confianza y dio irrestricto respaldo para el éxito de su política de Seguridad Democrática, es un acto de grandeza. Lo es aún más, que como consecuencia de ello, se haya efectuado una purga en la institución armada, que implicó la remoción de 27 militares de alto rango.

Es injustificado y torpe, así provenga de pluma tan selecta y preclara inteligencia como la de Fernando Londoño, que se critique la decisión gubernamental, so pretexto de un debilitamiento de la moral de las tropas que combaten el terrorismo. Cuando un engranaje no funciona como se quiere o presenta protuberantes fallas, sobre la marcha, algunas piezas de él, por daño evidente, desgaste, obsolescencia, acción preventiva u otros factores, que no necesariamente culposos, resulta conveniente reemplazar de inmediato.

Eso fue lo hizo el ejecutivo, independiente del compromiso de propiciar la búsqueda de la plena responsabilidad de lo ocurrido y la consecuente aplicación de las acciones jurídicas requeridas. Es cierto, no se nos puede olvidar, la necesidad imperante de combatir la subversión, pero siempre manteniendo la vigencia de un estado de derecho y un irrestricto respeto a los derechos humanos.

Ricardo Buitrago Consuegra

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No sería conveniente que todos, absolutamente todos los miembros de las fuerzas armadas del país, especialmente los de rango más bajo, fueran profesionales universitarios como sí se exige esta condición en otros paises del Norte y Europa? y por supuesto, muy bien remunerados.

A. Guihur

sergio badel dijo...

Ilustre: no olvidemos que las críticas, eso son. No me parece que ninguna sea torpe. Hasta injusta podríamos considerarla.
Pero el fondo es profundo. Además, aplicar un estado de dercho contra quienes nisiquiera lo conocen y aplican el suyo, contra toda norma, no debe ser fácil.
Aunque, acepto, así lo merezcan no podemos aplicar las mismas fórmulas.