El que los niños empiecen a ingerir bebidas alcohólicas a los 10 años (editorial El Tiempo ‘Tragos infantiles', 19-02-09) es lógica consecuencia de nuestra irresponsable actitud de volver el alcohol inseparable de la socialización y la convivencia. Pretender que la niñez que mira el ejemplo de idealizados progenitores permanezca inmune a los perjuicios que acarrea su generalizado consumo es una utopía. Se necesita una normatividad familiar o estatal porque la alcoholización social ya es irreversible... Y pensar que hay un encarnizado debate sobre la férrea posición presidencial de oponerse a la despenalización de la dosis personal de droga, otro mal que, si nos descuidamos, terminará como el alcohol, carcomiendo a los menores y con ellos a la sociedad entera.
Ricardo Buitrago Consuegra











1 comentarios:
Hay que educar a los niños, para no tener que lamentarnos de su conducta de adulto....Y aquello de la dosis personal...me parece bien que no se despenalice. En el tema de la droga se tiene que ser muy vertical, o blanco o negro.
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