Columna publicada en "El Heraldo" Enero 13 de 2009Por: Ricardo Buitrago Consuegra.
Adquiridas las malas mañas, se afincan tanto que es difícil erradicarlas. Los egresados de los 70s del colegio Biffi, fueron testigo de ello. El día de graduación, “bolita de moco”, hizo honor a su apodo, jugando con secreciones nasales. A eso se había acostumbrado de niño. Ni burlas de compañeros o reprimendas del hermano Genaro, lograron quitarle tan fea costumbre. En Barranquilla, con el nefasto hábito de regalar espacios públicos pasa algo parecido. ¡No se ha podido aniquilar!
Hace casi treinta años, -16 de Diciembre de 1979- el maestro Alfonso Fuenmayor en su columna: “En defensa de la comunidad”, en el entonces existente Diario del Caribe escribía: “resalta la inconveniencia de esa política que se endereza obstinadamente, tercamente, a dejar a la ciudad sin parques ni zonas verdes. Y es una lástima que esta tesis sostenida por el Dr. Sarabia Villa no haya sido alegada en el pasado cuando hasta calles que fueron de uso público, un día amanecieron cegadas para quedar incorporadas a patrimonios privados”.
Se refería el avezado escritor, al intento de usurpación en favor de un particular, de lo que quedaba del parque Once de Noviembre. Pasadas tres décadas, la maña expoliadora de bienes comunitarios sigue intacta. Muchas son las áreas, que a la ciudad le han cercenado e idéntica situación vive la urbanización Villa Santos hoy. Quieren arrebatarle un espacio público para donarlo a la Logia Masónica. Primero fue mediante un irregular trámite de cesión de un parque que adelantó la anterior Alcaldía. Y ahora el concejo, en la sesión en que irónicamente se autoproclamo el mejor del país, pretende con un acuerdo, hacer un esguince para ratificar el anormal despojo. ¿Qué tal?
Aunque distantes en el tiempo, cercana es la similitud de los casos. La diferencia radica en que en aquella época, un alcalde encargado por un día, tuvo carácter y sensatez para detener el entuerto.
Así fue: A Guillermo Sarabia, por entonces secretario del despacho en encargo de la alcaldía, le llegó el acuerdo para ser firmado a las volandas. Con la urgencia, que la anormalidad y los actos vandálicos, con milimétrico manejo de tiempos y vencimientos hacen apremiante. El novato burgomaestre, al estudiarlo, dejo prevalecer su criterio y procedió a objetarlo. Contó con colaboración ad-hoc del Dr. Eduardo Posada Carbó, a quien tuvo a bien consultar.
La contundencia de los argumentos de réplica, expuestos magistralmente hace tantos años en documento que el alcalde de entonces, -muy bien asesorado- envió al concejo, están vigentes. Se basan en la diferenciación entre bienes fiscales y públicos y la imposibilidad de enajenación de los últimos por ser su uso de pertenencia pública. ¡Así de simple! Lo otro es la voluntad de atravesarse a los ánimos expoliadores de nuestros bienes.
Alcalde, usted tiene la palabra; en los archivos los argumentos y en la pluma del maestro Fuenmayor, un legado de reminiscencias. Curar a la ciudad de tan nefasta adicción debe ser propósito de administración y ciudadanos. No permita que como el graduando bifeño, usurpadores sigan, haciendo honor a su reputación.
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3 comentarios:
Lo felicito. En barranquilla hace rato faltaba alguien que dijera las cosas, así como usted las dice, claro y de frente. Lo sigo permanentemente en El heraldo
Ja el simil del mal habito de comer mocos está fantastico
Ja el simil del mal habito de comer mocos está fantastico
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