El execrable crimen de los once diputados cometido por el grupo terrorista de las FARC hace un año, no solo esta rodeado de un cúmulo de mentiras y falsedades, sino de hipocresías e irrespeto hacia su memoria y al sufrimiento de sus familiares.
No se les puede rendir merecido homenaje a los compatriotas inútilmente sacrificados, mientras no exista justicia y equidad en la censura de actuaciones circundantes al abominable crimen. No basta la condena que todo el país ha proferido al grupo terrorista que físicamente efectuó la acción, mientras la misma no se aplique a personajes de la vida nacional, que impune y descaradamente, andan en contubernio con los asesinos y hacen publicas menciones apológicas a los lideres de esa organización, mientras se agazapan y protegen en partidos políticos que no han tenido la valentía probidad y grandeza de repudiarlos y apartarlos de sus colectividades. ¿Será que tengo que decir los nombres?
Ricardo Buitrago Consuegra











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