Yohani Sánchez, es una bloggera Cubana. Verraca, ganadora del premio Ortega y Gasset. Ese que otorga el periódico el País de España y que el régimen cubano, no le permitió ir a recogerlo. El problema: en cuba no se puede ser verraco (a). No se puede pensar. No se puede escribir lo que se piensa. Hay que ser arrodillado y pusilánime. En suma: no hay libertad y Yohani, se ha negado a perderla. Es una mujer, que pese al régimen, es valiente y libre, porque su pensamiento vuela y ha traspasado las fronteras allende los mares. Ese ha sido su pecado y por eso la quieren castigar. Leo el blog de Martha Colmenares , y me entero de la ultima infamia que ella denuncia. A continuación transcribo lo que Yoamni expresa en su blog, sobre la injusta situación que esta viviendo, en un Post que ella titula: Denuncia-alegato-confesión.Me advierten que sobre la mesa de alguna oficina descansa “mi caso”. Un expediente lleno de pruebas de infracciones cometidas, un abultado dossier de ilegalidades que he acumulado en estos años. Los vecinos me insinúan que me disfrace con gafas de sol y que desconecte el teléfono cuando quiera hablar algo privado. Poco, muy poco –me aclaran- puede hacerse ya para que no toquen a mi puerta una mañana bien temprano.
En espera de eso, quiero señalar que no guardo armas bajo la cama. Sin embargo, he cometido un delito sistemático y execrable: me he creído libre. Tampoco tengo un plan concreto para cambiar las cosas, pero en mí la queja ha sustituido al triunfalismo y eso es –definitivamente- punible. Jamás pude darle una bofetada a nadie, no obstante me negué a aceptar el sistemático manotazo a mi “yo cívico”. Esto último es condenable en grado sumo. Encima de eso, y a pesar de no haber hurtado nada ajeno, he querido “robar” –en repetidas ocasiones- lo que creía me pertenecía: una isla, sus sueños, sus legados.
Mas no se confíen; no soy del todo inocente. Llevo en mi haber un montón de fechorías: he comprado sistemáticamente en mercado negro, he comentado en voz baja –y en términos críticos- sobre quienes nos gobiernan, he puesto apodos a los políticos y comulgado ante el pesimismo. Para colmo, he cometido la abominable infracción de creer en un futuro sin “ellos” y en una versión de la historia diferente a la que me enseñaron. Repetí las consignas sin convicción, lavé los trapos sucios a la vista de todos y –magna transgresión- he unido frases y juntado palabras sin permiso.
Declaro –y asumo el castigo que me toque- que no he podido sobrevivir y cumplir con todas las leyes al mismo tiempo.
Desde este blog, nos solidarizamos con esta luchadora del libre pensamiento y confiamos, que pese a todo los infortunios, ella seguirá siendo libre.
Ricardo Buitrago Consuegra










5 comentarios:
Que bueno, Ricardo. Estaba pendiente, me extrañaba no saber de ti. Tienes excelentes entradas, y ah! a la espera de tus estupendos artículos.
Ya lo enlazo.
Un abrazo, Martha
bronca me da y mucha...que injusticia se cometen en este mundo ....y mucjas veces no sabemos aprovechar la libertad de expresion que tenemos en el resto de los paises....pero pueden apresarla de muchjas formas pèro siempre sera un espiritu libre...atravezando cuelquier frontera...
beso y abrazo!!!!!!!
Hay tela para cortar en este tema...y acá en Miami no se deja de mencionar y luchar desde diferentes puntos...
Un abrazo
Yeli
Ricardo que buena entrada. Es que cuando uno lee a Yoanni, se da cuenta de una de algo, que ella quiere ser libre, pero no para agredir a nadie, quiere ser libre en el sentido verdadero de esa palabra, que es la libertad de consciencia, y en algunas sociedades del mundo, ejercer la libertad de consciencia nos puede costar la misma.
Que Dios nos bendiga.
Saludos
Daniel
Una mujer muy valiente. Me encantan sus palabras y su entereza moral. Yo solo espero que la respeten. Que no la toquen.
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